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LO
SOBRESALIENTE DEL DIA
¿Alguna vez podrá el PAN llegar
a Los Pinos? Miércoles,
30 de enero, 09:35
(Ciudad de México), René Avilés Fabila destaca la
situación en la que se hayan los tres partidos políticos más
importantes de México en un trance tan delicado como
definitorio: la selección del candidato idóneo para ganar
con él la Presidencia en 2006.
Esta nota podría ser un recetario de recomendaciones para
evitar que Beatriz Paredes (PRI) o Rosario Robles (PRD)
lleven a cabo una contribución más seria para la total
destrucción de México. Pero lamentablemente como marchan las
cosas en el campo de la política, Acción Nacional se
empantana más y más y, en consecuencia, se aleja del poder,
objetivo de todo organismo político.
Del mismo modo que la lucha interna del PRD y del PRI va a
producir candidatos a la Presidencia de la República, la que
está llevándose a cabo en el PAN tiene una finalidad
semejante. Pero si en el PRI y en el PRD aumentan las
esperanzas de conquistar la casona de Chapultepec, en Acción
Nacional no saben qué hacer para duplicar el éxito de Fox.
La hazaña es irrepetible: contó con el “hartazgo” de una
población fastidiada de gobiernos priístas y con las
simpatías que todo caudillo despierta en los mexicanos. Ni
Bravo Mena ni Medina Plascencia tienen esto en su favor.
Ahora Fox está hartando a los mexicanos, ha hecho que muchos
sientan nostalgia del pasado (aunque no precisamente de los
últimos tres gobiernos priístas), mucho menos tiene
personalidades fuertes y bien definidas. Medina Plascencia
es un empresario menor que se vio beneficiado por Salinas de
Gortari, primer producto de las “concertacesiones” y Bravo
Mena es poco menos que gris. No obstante, es posible que,
como en los viejos tiempos del PRI, el candidato de Vicente
Fox salga de Gobernación y sea Santiago Creel.
Fox nada ha hecho por consolidar el esfuerzo de Acción
Nacional. Rodeado de auténticos incapaces, ha pasado el
tiempo justificando sus errores y las torpezas de su
gabinete, donde, por cierto, no hay más panistas que
Santiago Creel. Luego de un año, en lugar de percatarse de
que sus promesas estaban ya engavetadas y que el gabinete es
dueño del perfil más bajo de todos los tiempos modernos, ha
optado por darse otra imagen en busca no de soluciones
políticas a los grandes problemas nacionales, sino de
raiting.
Fox nos dice ahora que va a mejorar sus relaciones con la
prensa, no concederá más entrevistas al salir de misa
dominguera, no dará más chascarrillos simplones, hablará
menos y su programa radiofónico tratará de ser más serio.
Como cualquiera puede notarlo, muestra una vez más su enorme
incapacidad política, su ceguera, la necedad de mantener a
toda costa a un puñado de secretarios ineptos y de no
enfrentar con inteligencia las dificultades del país. Le
falta coraje y decisión.
En este contexto, Fox trabaja para que el PRI regrese a Los
Pinos (nadie en sus cabales podría pensar que el PRD será un
partido triunfador: a los ojos de todos, Cárdenas maniobra
para convertir a Rosario Robles en su leal sucesora,
mientras que su hijo se prepara para tratar de darle a la
familia otros seis años en el poder). El problema estriba en
que Acción Nacional no tiene una sola personalidad en sus
filas, a lo sumo figuras que inician su carrera y siguen
pensando como modestos empresarios o profesores de mala
universidad privada.
A estas alturas, y por culpa de Fox, el futurismo está
desatado, lo mismo en el PRI que en el PRD y sólo el PAN
lucha con entusiasmo y tesón para salir de Los Pinos y
convertirse de nuevo en oposición. Qué velozmente Fox pasó
de esperanza a total fracaso. El PAN tendrá tiempo para
lamentar errores e inexperiencia y al fin sabrá que nunca
estuvo en la residencia presidencial, que fue vencido por
una humorada llamada “los amigos de Fox”, entre los cuales
estaban personajes siniestros como Castañeda, Abascal,
Vázquez Mota, Aguilar Zínzer, Francisco Barrio y Gertz
Manero.
Ahora, si los panistas se percatan de la situación, tendrán
que comenzar por exigirle a Fox que actúe como miembro de su
partido y realice una recomposición del gabinete. Esto le
daría coherencia al PAN como partido político y para la
república sería un alivio ver que desaparecen del panorama
una serie de “funcionarios” incapaces y oportunistas, que
cada vez que abren la boca cometen un error garrafal y se
alejan del electorado.
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