Libros *

María Esther Arredondo

Concebida como un amplio mural, la novela El gran solitario de Palacio, que con motivo de la reedición de las Obras Completas de René Avilés Fabila, publica editorial Nueva Imagen, perteneciente al Grupo Patria Cultural, es una alegoría donde se entrelazan varias historias que tienen como eje la “fatídica tarde del 2 de octubre en Tlatelolco”.

Esta obra, que por primera vez salió a la luz pública en Buenos Aires, Argentina, en 1971, por medio de Fabril Editora, empezó a gestarse en el contexto del movimiento estudiantil de 1968 en México.Esta obra, que por primera vez salió a la luz pública en Buenos Aires, Argentina, en 1971, por medio de Fabril Editora, empezó a gestarse en el contexto del movimiento estudiantil de 1968 en México.

El autor, mientras preparaba su tesis de licenciatura, participó en las marchas del 68, y presenció la matanza del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Impresionado por aquellos sucesos, empezó a escribir la novela en 1969 y la concluyó en París, un año después, cuando estudiaba el posgrado en la Sorbona.

Esta novela, que se ha convertido en el libro más exitoso de este autor, con 19 ediciones, la anterior a ésta realizada por Nueva Imagen, a cargo de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en 1998 para conmemorar los 30 años de la matanza de Tlatelolco y que lleva más de 80 mil ejemplares vendidos, “narra algunas cuestiones sobre un grupo de muchachos -plena minoría en un país de 60 millones de habitantes- que se enfrentó al poder omnipotente de un Estado corrupto que dirige un Caudillo longevo”, explica el escritor en una nota de advertencia.

En ese momento, el Caudillo al que se refería el escritor llevaba: años gobernando, y suponía que aún le faltaban otros tantos... “Cada seis años es transformado física y mentalmente, y de nuevo se somete al voto popular, porque es demócrata, y revolucionario. Si el lector halla similitud con personajes vivos o muertos o con sucesos pasados o presentes, como ha dicho Jorge Ibargüengoitia, no es accidental sino absolutamente ex profeso”, agrega el también autor de la novela Los juegos, libro recién reeditado donde el escritor da un panorama de lo que era y cómo se comportaba en ese entonces la comunidad cultural.

“Sólo queda agradecer al ejército, a la policía y a la política subdesarrollada su valiosa cooperación; sin ella no hubiera pasado de la primera cuartilla”, señala.

Para muchos El gran solitario de Palacio es considerada la “mejor novela sobre el 68 y posee grandes méritos literarios y testimoniales que resisten las pruebas del tiempo y del espacio, pues no solamente se trata del movimiento estudiantil y la matanza de Tlatelolco, sino que es un recuento del México contemporáneo, que bien puede ir de los tiempos del general Cárdenas al momento en que el PRI pierde la presidencia en el 2000. En El gran solitario de Palacio, Avilés Fabila supo sortear con habilidad los peligros que implican para la estética la crítica social y el comportamiento político”.

Por ello es que esta obra, escrita con ironía y humor ácidos, es colocada entre las tres novelas realizadas por escritores preocupados por las dictaduras latinoamericanas, como son el Tirano Banderas, de Valle Inclán, y El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias.

En su momento, Lorenzo Meyer publicó un ensayo sobre el presidencialismo aludiendo a esta novela de Avilés Fabila.

Explicaba que era un ejemplo válido para interpretar el autoritarismo presidencial. Que la expresión “gran solitario de Palacio” había sido aceptada para referirse a la soledad del poder, una metáfora que consideraba estaba bien lograda.

“Para otros, ya en el campo de la literatura, el autor consiguió hacer un clásico, una obra perdurable gracias a la mezcla de realidad y fantasía, y a su capacidad crítica”, añadió el politólogo.

El gran solitario de Palacio, el tercer libro publicado en estas Obras Completas, es un recuento de los hechos ocurridos previos al gran mitin realizado en la Plaza de las Tres Culturas -o Plaza de la Cultura como llama a este lugar el autor-, y toma la forma de una denuncia, con una mezcla de humor, dolor e ironía contra un régimen que a costa de mantener inalterable su “Estado democrático”, no le importa destruir a miles de almas que no buscaban más que llevar a cabo sus ideales.

El crítico literario Giuseppe Bellini, refiriéndose a las novelas en torno de dictadores latinoamericanos, escribió:

“Especialmente en El gran solitario de Palacio, encuentro una gran fuerza de denuncia, un juego extraordinario de humor e ironía, una interesantísima novedad de estilo y de estructura”.

*Publicado en el periódico Unomásuno. Lunes 21 de enero de 2002.

 

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