De México con tristeza *

Miguel Ángel Granado Chapa

El autor de esta novela tiene actualmente 31 años, y forma parte del grupo de escritores jóvenes que -para ubicar un punto de referencia- poseen como figura principal a Carlos Fuentes.“EL GRAN SOLITARIO DE PALACIO” por René Avilés Fabila. Compañía General Fabril Editora. 218 páginas.

El autor de esta novela tiene actualmente 31 años, y forma parte del grupo de escritores jóvenes que -para ubicar un punto de referencia- poseen como figura principal a Carlos Fuentes.

Lo que los constituye en un grupo diferenciado es una tendencia que se visualiza muy claramente en El gran solitario de Palacio, el intento de no separar, en la obra literaria, lo que hay en el autor en tanto escribir, de lo que hay en él en tanto testigo y actor de la circunstancia que presenta.

Bajo una apariencia de ironía y humor, Avilés va deslizando sistemáticamente todo el panorama de la realidad mexicana, centrada fundamentalmente en torno a la matanza de la Plaza de Tlatelolco, en el año 1968. En una advertencia previa, aclara:

“Si el lector halla alguna similitud con personajes vivos o muertos, con sucesos pasados o presentes, no es accidental, sino absolutamente ex profeso”.

Y de ahí en adelante se va dibujando, en una exitosa combinación de tragedia y comedia, el perfil de la dictadura en América latina.

Lo cómico está dado por detalles como que el Caudillo, jefe del PRT (Partido de la Revolución Triunfante), gobierna su país desde hace 53 años, mientras el pueblo cree que elige nuevo presidente cada 6 años. Esta confusión se debe a que dicho Caudillo se somete, cada sexenio, a una cirugía plástica de la cual sale metamorfoseado en nuevo y único candidato al poder, metamorfosis que se realiza científicamente, siguiendo las instrucciones que arrojan las máquinas computadoras. Esta vez corresponde “nariz recta, mejillas prominentes, pésimo gusto para vestir, algo calvo, anteojos; amará el deporte, sentirá aversión por los intelectuales, reformará la Constitución, intensificará la reforma agraria y será denominado el presidente de los humildes por la vastedad de la ayuda oficial a ese sector paupérrimo y abundante”.

A esto se opone diametralmente el modo como está encarado el movimiento estudiantil, sus luchas y sus angustias. El siguiente párrafo se ubica en el tiempo después de la matanza.

“No, no está aquí, no hay detenidos, circulen; no causen aglomeraciones o nos veremos obligados a dispersarlos por la fuerza. Viene un rumor: como tienen muchos arrestados, están llevándolos a las cárceles de poblados cercanos, a lo mejor allí encuentran a su hija. Y van de un pueblo polvoriento a otro pueblo polvoriento, preguntando por Alicia”.

El aspecto formal de la novela tiene rasgos particulares: predomina el estilo casi teatral, de descripciones escuetas, frases breves, como haciendo un boceto apurado; pero de vez en cuando aparece otra modalidad, casi poética, de la cual el autor vuelve a escaparse rápidamente como si no pudiera permitirse semejante debilidad. Ese predominio de lo escueto a pesar de estar muy bien llevado, hace que algunos conceptos se diluyan. Es importante señalar la diferencia: no es que haya ausencia de conceptos, sino que resulta un tanto difícil discriminarlos. Avilés no utiliza el lenguaje únicamente como medio de comunicación sino también como barrera, a través de la cual el lector debe abrirse paso. Hecho lo cual se encontrará con la descripción de una realidad que integra el valor con un profundo clima vivencial.

* Publicado en revista Latinoamericanos Análisis. No. 563 31 de diciembre de 1971.

 

Cerrar
Portada RAF
René Avilés  - Web Oficial