Dura denuncia en “El gran solitario de palacio” *

La edición en Buenos Aires de “El gran solitario de Palacio” hará conocer entre nosotros la obra de un joven y valioso escritor mexicano. René Avilés Fabila. Alguien lo ha llamado “el niño terrible” de la literatura de su país, y ya sus primeros libros justifican esa manera de calificarlo. Los juegos, escrita al filo de los 25 años es una urticante sátira de los ambientes literarios, que en su novela limitan con la política, con el acomodo, con la ambición de figurar. Describe una carrera hacia supuestos triunfos en cuyo curso todo parece lícito a quienes participan en tal competición en la que el arte no aparece ni como conjetura.

La lluvia no mata las flores es un libro de cuentos que pudiéramos llamar normales en lo que se refiere a su inclusión en una forma literaria precisa. Su prosa elástica adopta formas del día. En su conjunto describen un medio social a través de individuos comunes que el autor consigue hacer representativos de un modo de vivir. La unidad del libro está dada por el hecho de que analiza -salvo en el último cuento- formas del amor en el ambiente que enfoca.Hacia el fin del mundo es un volumen de cuentos que tanto tienen de parábolas como de narraciones aparentemente fantásticas, basadas en una realidad que el autor conoce y que se esclarece a través de su peculiar refracción de talento. Su originalidad se advierte desde “las Gorgonas o el vanguardismo en el arte” y se confirma en “Política y comercio” o en esa notable invención de “Los milagros televisados” o en “transplantes e injertos”, para nombrar sólo algunas de estas páginas cuyo género no es fácil determinar -ni falta que hace, en cierto sentido- pero que admiran por su inteligencia ácida, por las proyecciones de su fantasía.

La lluvia no mata las flores es un libro de cuentos que pudiéramos llamar normales en lo que se refiere a su inclusión en una forma literaria precisa. Su prosa elástica adopta formas del día. En su conjunto describen un medio social a través de individuos comunes que el autor consigue hacer representativos de un modo de vivir. La unidad del libro está dada por el hecho de que analiza -salvo en el último cuento- formas del amor en el ambiente que enfoca. También reaparece aquí una aguda disección de mundillos pseudoartísticos con la causticidad que puede admirarse en el titulado “El viento de la ciudad”.

Todas las facultades de René Avilés Fabila se adensan y se concentran en su nueva novela El gran solitario de Palacio que -como dice la advertencia preliminar- “narra algunas cuestiones sobre un grupo de muchachos -plena minoría en un país imaginario de cerca de cincuenta millones de habitantes- que se enfrentaron al poder de un Estado” sobre el cual el autor -seguimos nosotros- no se hace ilusiones. El Estado imaginario de Avilés Fabila “lo dirige un caudillo longevo lleva cincuenta años gobernando, y aun me faltan otros tantos añade orgulloso”. Y ocurre que ese gobernante es físicamente transformado cada seis años por la cirugía, mientras espiritualmente es condicionado por una computadora que determina su nueva personalidad.

El punto de partida no puede ser más prometedor. Este caudillo muy, pero muy viejo, a quien rejuvenece el ejército del poder, reprenda la cúspide de una pirámide constituida por un medio social y político que tal vez se parece a otros de Latinoamérica. Hay en Avilés Fabila una capacidad de indignación que se canaliza en su inextinguible sentido del humor que va de la burla al sarcasmo, de la caricatura a la ironía. Pero los hechos que narra -tomados de la realidad- son terribles, pues en ese escenario la farsa se hace tragedia, y aquí es donde se vuelve en verdad sorprendente el talento de Avilés Fabila que partiendo de la risa llega al horror, logrando la difícil transposición en un alarde de sencillez para resolver el problema de estilo que aquel paso representa. Y después que llega al punto más alto de una dramaticidad exasperante, retorna a su mordacidad como una manera de marcar que el olvido lo tapa todo, y vuelve la normalidad al Estado que gobierna el mandatario longevo que cada seis años cambia de aspecto y en apariencia de índole, sin dejar de ser el mismo.

El ingenio del autor chisporrotea y lanza destellos en todas direcciones. Su imaginación parece intensificarse al estimulo de la realidad que lo inspira y contra la cual arremete sin vacilaciones. Apenas sobre pasa los 30 años, Avilés Fabila es un escritor que sabe en qué mundo vive, está evidentemente convencido de que es preciso cambiarlo, y esa brillante crueldad que ejercita escribiendo demuestra que concientemente quiere que su literatura, sea un instrumento de ese cambio. Publica El gran solitario de Palacio Compañía General Fabril Editora.

Bernardo Verbitsky

* Aparecido en PROPÓSITOS. Buenos Aires, 20 de abril de 1972.

 

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René Avilés  - Web Oficial