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RENÉ AVILÉS FABILA Escritor
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OPINIONES |
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RENÉ AVILÉS FABILA por Fernando Martínez |
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Nuestra generación trató de ser siempre antiintelectual. Esta posición es compleja y puede malinterpretarse, pero nosotros nunca adoptamos poses literarias ni culteranas René Avilés Fabila |
Narrador, periodista y ensayista. Nació en México D.F., el 15 de noviembre de 1940. Considera que en su caso fue normal convertirse en escritor, pues en su familia los había, comenzando por su padre. Si a ello se añade el respeto que su madre profesó por las artes y el haber tenido siempre amigos con la misma vocación, el cuadro se completa. Por si fuera poco, en su casa no se escuchaba música de mariachi ni de tríos, había libros por montones y tías que todo el tiempo cantaban ópera. A pesar de todo esto -dice-, uno no es 10 que quiere sino 10 que puede, pues en realidad le hubiera gustado ser, en un principio, piloto aviador o de autos, después, quarterback, cowboy o guitarrista de rock. Practicó casi todos los deportes, en especial el futbol americano, en el que llegó a la liga intermedia y que debido a otras aficiones abandonó pues era muy irregular en sus entrenamientos. Se define como "pésimo estudiante de secundaria, buen jugador de carambola, precoz jefe de banda, aceptable conquistador de féminas adolescentes, fallido vividor y temible golpeador de cuates de Narvarte, Del Valle y colonias anexas. Su acercamiento definitivo a la literatura se produjo a la edad de diecisiete o dieciocho años, cuando conoció a José Agustín, a Gerardo de la Torre, Alejandro Aura y Jorge Arturo Ojeda. Vivían en la misma colonia, iban a la misma escuela y todos tenían inquietud por escribir, así es que formaron un grupo, al que se unieron más tarde Elsa Cross, Andrés González Pagés y Alberto Bojórquez.
Estudió en la Preparatoria número siete. Fue durante esos tiempos de bachiller cuando ingresó en el Partido Obrero Campesino y en la Juventud Comunista, leía literatura soviética, pensaba ser abogado, estudiar economía o ingresar a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Esto último finalmente lo hizo y se especializó en política internacional. Mientras estudiaba la carrera escribía cuentos y pequeñas obras de teatro. Posteriormente estudió tres años en la Sorbona (1970-73), hasta que no soportó más la pesadez de los académicos y dejó sin concluir su doctorado. Hoy apenas utiliza su licenciatura, pues vive de las clases, del periodismo y, escasamente, también de lo que escribe. Al poner en una balanza sus estudios en la universidad y en París, por un lado, y por otro las lecturas que sin orden ni concierto se impuso, duda mucho de que los primeros le hayan ayudado tanto como las segundas. René Avilés Fabila se considera una persona sin grupo y alejado de las mafias literarias, contra las que siempre ha luchado, sobre todo cuando se conforman -dice- para obstaculizar a la cultura en general.
Avilés Fabila se considera, hasta donde es posible, un combatiente político, con actitud crítica hacia el estado. Siempre ha visto al PRI como el principal enemigo de la democracia. Gran parte de su formación política se la debe, ha dicho, al poeta español Juan Rejano, con quien se inició en el periodismo cultural en el suplemento cultural del periódico El Nacional. Y no sólo su formación política, también su militancia comunista se la debe al poeta español.
Otros de sus maestros en la política fueron Vicente Lombardo Toledano, Enrique González Pedrero, Pablo González Casanova, Francisco López Cámara, Gastón García Cantú, Ernesto de la Torre Villar y Carlos Bosch. En el ámbito literario reconoce como sus grandes maestros a Juan José Arreola, Juan Rulfo, José Revueltas, Rafael Solana y Francisco Monterde. René Avilés Fabila -conocido entre sus amigos como "El Águila Negra"- es un escritor que ha manejado tanto el realismo como la vertiente fantástica en su literatura. Maneja temas políticos y de choque en libros como El gran solitario del palacio y Los juegos; Todo el amor y Tantadel tratan temas amorosos, y sus más de cuatrocientos cuentos publicados se ubican, la mayor parte, en la literatura fantástica.
Considera que nunca un cuento o una novela son copias fieles de la realidad, aunque lo parezcan. “El novelista es un mentiroso, un inventor de otras realidades, alguien que toma un punto de partida concreto (y a veces ni eso) y comienza a transformarlo hasta que la historia y sus personajes quedan por completo fuera de aquello que los originó”. A René Avilés Fabila, para quien la literatura es un arma poderosa para observar la sociedad, le preocupa el tema, pero más le preocupa cómo ha de contar la historia. Cada uno de sus libros -explica- posee una estructura que es resultado de una intensa reflexión acerca del tema tratado. Por otra parte, el estilo no es sólo la forma de escribir, es algo más profundo e inexplicable, "es una anormalidad, un fenómeno, un monstruo que rompe las reglas establecidas por los gramáticas [...] Son defectos o vicios establecidos" los que vendrán a conformarlo, a establecer la peculiaridad del narrador.
Según su propia experiencia, afirma que es más difícil escribir un libro de cuentos que una novela, aunque paradójicamente este último género resulta consagratorio, por encima del cuento, la poesía, el teatro o el ensayo, lo cual resulta inexplicable y misterioso. Novelista es la palabra mágica. Avilés Fabila considera que la literatura no debe contener prólogos, ni epílogos, proemios, introducciones, palabras preliminares, exordios, prefacios, introitos (“ug, qué palabreja”), advertencias o entradas. “Para qué diablos si tenemos -exclama- la novela, el poema o el cuento”.
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