RENÉ AVILÉS FABILA

Escritor

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OPINIONES

 

             
         

Tantadel


             
    1975    

René Avilés Fabila es una de las figuras más interesantes y legítimas de la nueva narrativa mexicana, de la literatura latinoamericana de hoy día.... Es Tantadel una prolija, amena demostración de que la literatura propone formas legítimas de existencia, plantea la posibilidad de nuestra realización como seres humanos en un mundo más franco, más verdadero, más implacable y más bello, más intenso, que el que nos impone la sociedad en que vivimos. ... La unidad de los amantes, nos dice Tantadel, es una meta que se destruye en el proceso por alcanzarla, en ese camino tortuoso que busca fundir a las personas tocadas por el rayo amoroso en una sola. Y no se logra porque cada una de estas personas traiciona esa unidad con su egoísmo y sólo consigue confundirse y atormentarse con el otro. Cada una de ellas, advierte Carlos McCullers desde el epígrafe, "proviene de regiones distintas".

 

"¿Una historia de amor?", El Nacional

Raúl Cáceres Carenzo

             
  1975    

... Los hechos pareja, mediante una elaboración cuidadosa se cohesionan en la narración, creación verbal, producto final, novela: Tantadel.

Sobre este sólido andamiaje novelístico, Avilés Fabila ha dejado fluir la narración. Se cuenta, correctamente encadenados, los hechos de la historia y al margen del relato de los acontecimientos desnudos, está la voz de una conciencia lúcida, punzante, agresiva, que enjuicia las actitudes del grupo estudiantil, seudointelectual, en que se mueve. Pero no haya dos narraciones paralelas, hay una sola, muy bien pensada, que fusiona relato y enjuiciamiento.

 

"Tantadel: al amor y la Sociedad", Oposición

Gerardo de la Torre

             
    1975    

La imposibilidad del amor es el eje de esta historia. En torno a él giran personajes y situaciones que dan la atmósfera en que se desenvuelve la historia. Un final dostoievskiano o kafkiano, es presado con oficio e imaginación. La literatura intimista, si no logra trascender lo cotidiano, si no es capaz de elevar a un plano estético las minucias habituales, a lo sumo puede aspirar a convertirse en gris testimonio de alcoba. En cambio, cuando la desgracia del amor, por citar este caso, sirve para expresar valores que trascienden a la mera existencia personal y muestran la parcelación humana, la falsedead de los arquetipos recomendados y aceptados socialmente, entonces presenciamos la grandeza del fenómeno literario. Tal es el caso de Tantadel.

"Tantadel", Ovaciones

Humberto Musacchio

         

 

    1975    

... Avilés Fabila ha dicho que la vida es suya, muy suya, nada más suya, aunque sea simple anécdota, pero el juego de frases y de párrafos, los enigmas profundos que plantea, sus oscilaciones y las relaciones de figuras y situaciones, hacen aparecer a Tantadel como otra novela de protesta. ... El autor demuestra que tiene la suficiente libertad de palabra y de sintaxis para burlar las formas tradicionales novelescas y para crear un collage que contiene coraje y sarcasmo, juegos y maniobras de novela olímpica.

 

"Tantadel", El Nacional

Antonio Magaña Esquivel

           

 

    1975

 

   

Al fin René Avilés Fabila ha hecho la novela que seguramente quería hacer. No ha logrado este resultado sin esfuerzo, sino que, al contrario, se ha esforzado largamente, lo cual aumenta su mérito. Los Juegos, Hacia el fin del mundo, La lluvia no mata a las flores, El gran solitario de palacio, Nueva Utopía (y los guerrilleros) y La desaparición de Hollywood son otras tantas señales del esfuerzo realizado por Avilés Fabila en el terreno de la literatura de ficción aun cuando Los juegos cabria más bien en un capítulo de diatriba.

   Se afanaba Avilés Fabila sin conseguir dar forma exacta a la novela. Y ahora lo ha conseguido. Tantadel, un idilio, no sólo realiza plenamente a su protagonista, sino que tiene un gran aliento poético que no distorsiona ni elude la realidad.

   Cierto que se trata de una novela de un sólo personaje, porque todos los demás, incluso el narrador, aparecen borrosos junto al de Tantadel, que llena por entero las páginas y colma la atención. Al lado de ella, los demás personajes, los secundarios, se mueven como sombra o menos quizás.

   Pero a cambio de ello, ¡qué fuerza la de Tantadel! Es la mujer liberada, la muchacha moderna que sale al encuentro de la vida con energía y valor, sin renunciar, por ello, a sus pasiones y sentimientos. Lo que ocurre a Tantadel y sus comparsas es apenas un poco más que insignificante; pero no es en la acción sino en la plenitud del personaje en donde la novela de Avilés Fabila consigue su excelencia. La madurez del novelista consiste en haber creado un personaje lleno de vida, que siempre está presente. No importa qué le ocurra e incluso podría no ocurrirle nada ella es un caudal de vidas.

   Por está ininterrumpidamente ante los ojos y ante la mente. Tantadel es uno de esos frutos literarios cercanos a la perfección. Existen por sí mismos y se diría que no necesitan del autor, aunque sin el autor no existirían.

   Y, aparte todo ello, Un idioma terso y claro, que invita a seguir leyendo y que no está dedicado a sí mismo, sino a dar el personaje y hacerlo como de carne y sangre.

   Avilés Fabila empieza a llegar, o, más bien, está pisando ya la madurez. Y lo ha logrado, no por azar ni por “facilidad”, sino por esfuerzo y tenacidad. Su obra es, verdaderamente su obra, no el resultado de facultades innatas de un casual acierto.

 

"Madurez", Revista Mañana

Núm. 1664

Rubén Salazar Mallén

             
    1976    

El libro resulta agresivo a causa de la intensidad con que fue escrito: una especie de gran desahogo en el que un personaje -con tintas del dostoievsquiano de Las notas del subterráneo- no se guarda nada y se proclama en contra de la fidelidad, la maternidad, el respeto y otros valores que algunos, como el personaje en cuestión, consideran burgueses. Inmerso en una neurosis de primer orden, el protagonista de Tantadel nos ofrece un reflejo magnífico de los estadios de desintegración a los que puede llegar nuestra sociedad capitalonga

 

"Todos contentos y yo también", Jet Set

José Agustín

             
    1984    

TANTADEL marca una nueva dirección en las novelas de Avilés Fabila. No es una sátira política sino una (infinitamente más sutil) de cierto sector de la sociedad llevada a cabo mediante una historia de amor. En lo que se refiere a las características del periodo que tratamos se parte de la referencia al 68 y se acerca a la narración autorreferencial. En efecto, además de tratarse de una historia de amor, se refiere igualmente a la historia de la narración de una historia de amor. El narrador se dirige a Tantadel y también se refiere a ella. Cuenta la historia y al final del texto comienza la narración. Si el lector se identifica con Tantadel, experimentará la historia de amor, si no su experiencia será la búsqueda de un lector.

 

La novela mexicana (1967-1982), México, Grijalbo

John S. Brushwood

             
             
   

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