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RENÉ AVILÉS FABILA Escritor |
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OPINIONES
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La canción de Odette |
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1982 |
.. La canción de Odette, es una novela "personal" en la que Avilés Fabila toma elementos anecdóticos suyos o de personas que ha conocido -Odette debe traducirse como Machila-, pero también inventa historias paralelas, y con ambos elementos confecciona obras que están muy cerca de él pero que igualmente deben verse como textos que van mucho más allá de la autobiografía. ... Existe en toda la novela una gran tensión subyacente entre todas las polaridades, y esto, al menos para el lector como yo, es algo fascinante. |
"Las Grandes Transiciones", Excélsior José Agustín
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1982 |
...Al libro de René Avilés Fabila se nos ocurre compararlo con algo que es lo que más nos gusta en el mundo: con una cassata, flor de la repostería italiana; como en ese postre deliciosísimo, en el torno de René se mezclan los sabores, en forma tan artística que el conjunto viene a ser tan sabroso como cada una de las vetas de que está formado. El realismo mágico se da la mano con un naturalismo descarnado y cruel; de una página de ira pasamos a una de ensueño; volvemos a encontrar aquella edípica obsesión (el complejo de Edipo tiene dos caras; me refiero a la segunda) que ya es como una especie de firma que pone Avilés en sus escritos y en sus conferencias; pero junto a esto hay páginas de magia que hacen pensar no en un Proust, a quien en el título de la obra evoca, sino en un García Márquez bien asimilado. La de la casa se infla sería una de ellas. ... el libro de René tiene la pujanza de una vocación ferviente, intensa y volcánica, caliente y poderosa.
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El Universal Rafael Solana |
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1982 |
... En esta novela, el esnobismo, la frivolidad y la superficialidad de la clase media es, de alguna manera, el tema central. El afrancesamiento caló hondo en la cultura de los países subdesarrollados, pero esta vez es narrado no con un tratamiento a lo Carpentier, sino desde la perspectiva de la soledad de un personaje que ama a la bella Silvana y admira a la veterana Odette, que lo deslumbra pero que a la vez aborrece. Y que, como en ese memorable final de la novela, cuando la magia corporiza a las dos mujeres en una playa bajacaliforniana, lo condena a la soledad más absoluta. Una soledad que sólo encontrará paliativos en el mundo de la fantasía: "Los tres, juntos siempre. Quizá en El Jardín de las Delicias". Con erotismo atenuado y con cierto barroquismo cultural apropiado para la trama, Avilés casi casualmente, lleva al lector por los caminos de la problemática de la pareja, de los triángulos amorosos, de la tragedia burguesa, de la magia mexicana y hasta del más exquisito humos gastronómico. Así, aparentemente sin grandes aspiraciones, con una falsa displicencia, el autor no deja títere con cabeza ni solitario con esperanzas. Y esa es, parece ser, la clave de la narrativa de Avilés. La canción de Odette es una novela bella, sugerente, que tiene el tono preciso que necesita esta temática del autor... Con humor, con imaginación, con sarcasmo -y a la vez con amor, nostalgia y una cierta piedad- disecciona a una sociedad con la que parece pelearse cada día. Y eso mismo viene a explicar lo profundamente mexicano de los textos de Avilés.
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"A propósito de la novela de Avilés Fabila. Odette y el afrancesamiento", Excélsior Mempo Giardinelli |
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1985 |
... Como el perfume de que hablaba Proust en una de sus obras, La canción de Odette me trajo de pronto vivencias de mi adolescencia, de mi juventud y aún de mi madurez. Vivencias sentimentales, tal vez románticas, provocadas por un texto cuyo rigor intelectual y maestría están fuera de duda, aunque no excluyan a mi parecer, la emoción que ennoblece a cualquier forma de tarea literaria, aún a la de apariencia más abstracta. ... Decía Maupassant que escribir es el arte de recordar con ayuda de la imaginación. ¿Habrá hecho lo mismo este escritor, uno de los más brillantes y profundos de su generación? Quiero creer que sí, aunque no trato de establecer paralelos ni relaciones literarias entre ambos. La Odette que él conoció, recordó o simplemente imaginó, es como una sucesión de espejos que han reflejado la imagen de un ser excepcional, duplicado y centuplicado, con diversos tonos, colores y matices internos y exteriores: privilegio del escritor que crea o recrea -repito- la realidad. Y que la adivina también. |
"La Canción de Odette", Excélsior Luis G. Basurto
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© Copyright, 2002 |
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