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RENÉ AVILÉS FABILA Escritor |
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OPINIONES
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Los juegos |
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Burla burlando al escritor, que nos habría parecido demasiado joven para ello, llama a capítulo a toda una generación, literaria y pictórica, y también política: examina, con sonriente severidad, no solamente a nuestras letras, sino a nuestras instituciones. Y pasma por la seguridad y la puntería de muchos de sus juicios. |
El Universal, México Rafael Solana |
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1967 |
Vigoroso, valiente en verdad resulta el magnífico libro de René Avilés Fabila en donde pone pintos a todos los autores y artistas de la Mafia, tan celebrada por Luis Guillermo Piazza. Y lo meritorio de Los Juegos -que así se llama la obra de René-, es que hace una interesantísima disección crítica de nuestra so(u)ciedad y los falsos sofismas en los cuales se sustenta. Hay que leer la comparación que hace falta de la religión y la política: es un pasaje maestro. Sinceramente, recomendamos los juegos a todo joven que se precie de respetarse a sí mismo y que todavía tenga un ápice de vergüenza humana.
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Verdad Luis Antonio Arteaga |
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Los juegos ha alcanzado un revuelo que pocas obras literarias han provocado.... |
El Informador, México Raúl Villaseñor |
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1967 |
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Ante mis ojos pasaron con rapidez las páginas de uno de los libros más originales de los últimos tiempos: Los juegos, del que es autor el joven valor literario René Avilés Fabila. Es su primera obra, pero parece de un autor maduro, original. Aunque llena de amargo humor, es apasionante. Su palabra precisa, es un escalpelo que pone al descubierto lo negativo de nuestra época. El libro se burla de la mafia, que no sólo existe en México, sino que se forma en casi todas las grandes capitales del mundo para crear falsos valores y sociedades de elogios mutuos. Con su libro Los Juegos, René se coloca en primera línea.
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"Culticosas", La Prensa, México Magdalena Mondragón |
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Importante y profundo, Los juegos despliega por primera vez la conciencia y la responsabilid aunadas al talento y al oficio literario. |
México José Agustín |
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Es un volumen de 210 páginas, en donde se pone en solfa a los "antisolemnes" entre comillas, golpeándolos con una prosa irónica, ágil, dueña de los registros del humor y la verdadera antisolemnidad. |
México en la cultura, México Raúl Leiva |
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1968 |
.. Los juegos es una primera novela escrita como si fuera a ser la última, concebida, estructurada con una metodología del humor sobre el objeto específico de todo arte que es el hombre, su realidad humana, su universo inédito. Avilés Fabila ejercita un poder de esclarecimiento acerca del clan, de lo que el argentino llamó "la mafia", y acerca de sus procedimientos y sus figuras características. En este ejercicio hay una esencia pendular que lo lleva del acto creador del relato a la reflexión sobre el propio acto y los actos de los demás; acaba por enfrentarse consigo mismo, con al firmeza del hombre que ha perdido su candor y distingue ya entre el arte y la publicidad, entre el día de la creación y el día del juicio final, entre las cursilerías de la zona casi roja y las de la que podría denominarse zona tricolor en el barrio de Tepito o de la Lagunilla. ... la única regla es que no hay reglas para Los juegos de Avilés Fabila. Lo que importa es el registro de un emplazamiento social con latido humano, lo mismo referido a las actitudes folklóricas ridículas que a los exorcismo malinchistas del clan o maffia.... Se trata, en suma, bien visto, de un collage compuesto con coraje, con saña y con sarcasmo inteligente acerca de ese submundo hipócrita, cargado de supercherías, falsos valores, homosexuales, cosmopolitas, que según René Avilés Fabila viene a ser la mafia, el clan, ejemplo de juegos y maniobras consabidas.
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"Valores jóvenes. La novela en René Avilés Fabila", El Nacional Antonio Magaña Esquivel |
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Avilés demuestra que la ironía puede ser utilizada para ahondar nuestra realidad: que el valor literario de su libro está en el estilo y en la protesta: que sabe despertar interés con su agilidad, humor y repudio de lo falso. |
El Nacional, México Manuel Lerín |
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Lo importante de la novela es que tiene una densidad específica, cala profundamente donde se lo propone y aprovechando debidamente los materiales que la integran, expone las preocupaciones fundamentales del autor. |
El Día, México Gerardo de la Torre |
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1967 |
Cuento entre los mayores privilegios y satisfacciones de los últimos años, haber leído los originales de la novela Los juegos de mi joven amigo René Avilés Fabila. No se trata por cierto -como podría insinuar algún crítico adicto a la actualidad efímera- del texto frívolo de un universitario de vacaciones que sin compromisos mayores analiza con implacable exactitud hábitos y vicios, personajes. Por el contrario, y a pesar de que el autor concede primacía a la alusión sobre la aseveración directa, en la novela hallamos honda ternura, revelación apasionada de los atributos que no por estar todavía en proceso son menos reales en la nueva generación mexicana. El apego a los recursos inmediatos, el examen de los deslumbradores fantasmas y los pintorescos cortesanos de nuestro ambiente intelectual, la crítica acerba aunque sin acrimonía de una sociedad que René Avilés Fabila juzga apoltronada y de coloridos contrastes, el desolado escepticismo que se advierte a pesar del estilo burlón y coloquial, irónico y leye, tienen en este libro sus más amenas y amargas páginas.
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"Los juegos de René", Excélsior Manuel Mejía Valera |
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.. Hay otros personajes y situaciones que configuran un ambiente politico-social antes que un ambiente intelectual. Hasta el momento, que sepamos, nadie ha observado este hecho, a nuestro juicio el más relevante de Los juegos.
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Siempre!, México Manuel Mejía Valera |
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1984 |
El sentido del humor
es la característica que se evidencia de inmediato en la obra de Avilés
Fabila. Si el lector cultiva un mínio de interés bibliográfico, podrá darse
cuenta de que la primera edición de
Los juegos
(1967) es una edición de autor y de que su segunda novela,
El
gran solitario de Palacio (1971), fue publicada en Buenos Aires. La
asociación de estos fenómenos no es accidental puesto que el humorismo de Avilés Fabila es mordaz y lo sabe emplear para satirizar la vida
cultural y política de su país.
... Las metaficciones publicadas en 1967 fueron respaldadas, de una manera interesante, por dos novelas satíricas del mismo año que se refieren a la vida literaria en México: Los juegos, de René Avilés Fabila y La mafia, de Luis Guillermo Piazza. Conviene aclarar que estas novelas no son meetaficciones, por tanto no se refieren a su propia creación. Tampoco se refieren a la novela como género literario ni a la literatura como arte. Revelan y satirizan los hábitos y actitudes del mundo literario de esos años; un mundo dominado por un círculo relativamente pequeño de escritores que imponían sus esquemas de gusto a la literatura mexicana -todo esto según el testimonio de las dos novelas citadas y confirmado posteriormenete por las afirmaciones de varios escritores.
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La novela mexicana (1967-1982), México, Grijalbo John S. Brushwood |
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1968 |
... Esta novela o antinovela, compuesta a manera de collage como se dice ahora, expone Los juegos: es decir al actuación de una élite mexicana que reclama para sí la conducción política o cultural de su país, y a fin de mantener sus privilegios se repliega sobre sí misma, establece la red de su mafia, se auto-promueve y desbarata implacablemente cualquier tentativa que se proponga desenmascararla. En política se llega al asesinato físico. En letras y artes, a la falsificación de toda verdad, al engaño sistemático frente a espejos y proyectores, cámaras de televisión y de cine. Grotesca comedia de intereses creados, esperpentos, caricaturas de humanos, garabatos, muñecos deformes de la vanidad, la inversión sexual, la ambición de éxito fácil, la diarrea palabrera, la auto-suficiencia. ... Avilés evita ceñir su dibujo a alguna personalidad conocida. Su propósito no es el de atacar personalmente a tal o cual individuo sino el de describir un medio social determinado que vive de mentiras, falacias y autopropaganda. Los intelectuales le resultan máscaras vacías en quienes se atrofió toda intuición de autocrítica.... Esta novela no quiere ser ni un panfleto ni una narración alusiva con claves s intenciones particularizantes y directas, como se acostumbra en América Latina. Avilés crea una forma literaria, un modo de narrar, y por eso su tentativa no puede ser analizada y juzgada tan sólo en función de la intención crítica, sino del lenguaje, del estilo. Se piensa en los esperpentos valleinclanescos, en el expresionismo , en la farsa trascendente, en el poder deformante de la caricatura genial, en ciertos textos dadá. Su humorismo adquiere por momentos visos fúnebres pero casi siempre se desborda en una facundia irresistible que provoca risa, una risa quizás un tanto nerviosa, reconcentrada, pero risa al fin. Y se admira: el lujo de inteligencia con que se burla de esa gente más inmatura que corrompida, más vanidosa que perversa; la penetración psicológica que le mueve a refundir en un rasgo, una respuesta, un enfoque tan expresivos como implacables, lo característico de alguno de los miembros de la farándula intelectual o burocática; el dinamismo del lenguaje y su plasticidad, ese poder de sugerir con frases entrecortadas porque la fuerza de este libro no estriba propiamente en lo que sucede -el traspiés, la caída, el empujón y otros recursos elementales. Sino en el modo de contar, d escribir. Estamos fundamentalmente ante un texto de creación literaria abierto, brillante, necesariamente demoledor y valiente, pero más empeñado en inventar un estilo que en atacar burdamente, que en ofender con mayor o menor eficacia... Todo lo descrito y sugerido por Avilés Fabila sucede del mismo modo en otros países y en otros continentes... digámoslo de una vez: el artista, el intelectual visto a la amanera -tan veraz, tan actual- de Avilés Fabila es exactamente el revés de lo que debería ser.
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"Un alucinante esperpento sobre la mafia intelectual en México", Zona Franca, revista de literatura e ideas L.T. |
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... Un humorismo hondo, amargo, devastador, se construye particularmente para destruir una cadena de circunstancias y estructuras dadas en el lenguaje, la intelectualidad, la política y la realidad que nos rodean. Asistimos a una confrontación despiadada con las "presuntas celebridades" que se mueven en nuestro anodino mundillo intelectual. Pero la novela de René Avilés, antes que "documento", antes que testimonio de un espíritu irritado, es, simplemente, una novela, un mundo habitado, un cuadro en el que ocurren las sombras de nuestro tiempo, una "circunstancia" rodeada de espejos, una conciencia que se llena de horror y se trasciende, se purifica... y nos ilumina. ... Los juegos es también el "desahogo" más eficaz y polifacético, la alegoría más realista y "colectiva" de nuestra antropología "literaria". Sí, al vanidoso rostro de nuestra literatura maquillada con los afeites más ajenos y manieristas, René Avilés ha logrado hacerle asomar la sangre, el rubor, la vida que oculta, su obra es y será justa, necesaria, inevitable.
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"Los juegos de René Avilés Fabila”, El Nacional, 1968 Raúl Cáceres Carenzo |
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1967 |
Los juegos es el título de la primera novela de René Avilés Fabila. En ella, el autor ofrece la imagen caricaturesca del estrato intelectual del país que se autonombra Mafia, desnudando sin compasión a sus integrantes: ese conglomerado de seres que persisten en creerse inteligentes y monstruosos, geniales y devastadores, y que a la postre resultan marionetas, movidas por su propia condición, que juegan juegos a veces inocentes, a veces estúpidos, abyectos o trágicos.
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"Juegos de personas cultas", El Día Gerardo de la Torre |
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1969 |
Los juegos se trata de una especie de neoesperantismo, en el trato de los personajes, pero con la magia de lo caricaturesco y de lo fantástico, elevada a categoría de crítica del mundo. Es una renovación de la sátira, pero desprovista de todo carácter sentenciosos, aunque no de su poder de expresión en sí.
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Nacional, Caracas Juan Liscano |
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1973 |
... Los juegos es una bomba que explota en medio del ambiente intelectual mexicano: todos los que han alcanzado algún renombre son satirizados sin clemencia en un libro divertidísimo que reprocha a nuestra inteligencia la vida entre cocteles interminables que son un concurso de alabanzas mutuas mientras un líder campesino es asesinado con toda su familia en una humilde choza y un dirigente sindical ferrocarrillero se pudre en la cárcel. La mayor indignación proviene de quienes se cuelgan la etiqueta de intelectuales "de izquierda".
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"Entre la novela y el testimonio", Revista de la Universidad de México, vol. XXVII, núm. 5 Humberto Musacchio |
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