Literatura política
Lola, ¿estás? Hugo
Enrique Sáez
Un Neruda desconfiado y un Edwards compasivo
Francisco Javier Guerrero M.
El sacrificio de los smithers Felipe Gallardo
Mora
Toda censura es censurable María Eugenia
Merino
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De tragos y fogones
El sabor del Edén Hugo
Jorge Cifuentes
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Confabulario
Antonio Castañeda, el
gran poeta, mi mejor amigo René Avilés
Fabila
Peter Pan Antonio Castañeda
Homo risus: segundo relato del desamor David
Gutiérrez Fuentes
El príncipe Otto-Raúl González
Minucia Cristina Pérez Stadelmann
Misericordia divina Lazlo Moussong
Santoral para blasfemos: San Goloteo Eugenio
Aguirre
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Artes visuales
Los amigos de mi juventud El
universo de José Luis Cuevas
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Apantallados
El gran amante, la paradoja del
genio Silvia Fong Robles
Las provocaciones de Buñuel Saúl
Toledo Ramos
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Arca de Noé
Arthur Cravan y el fin de la
Bèlle Époque Hugo L. del Río
La fundación Alejo Peralta apoya la cultura
Miguel Alvear
El héroe de la gran máscara Fernando
Martínez Ramírez
La culta polaca Por Supuesto
La misoginia Martha Chapa
El caballero de París, un personaje habanero
Mariana Gumá Montalvo
Una dama Roberto Bravo
Tras los pasos de Hemingway Marco Aurelio
Carballo
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Letras, libros y revistas
De músico, científico
y loco, Jorge Volpi no tiene mucho Nadia Sanders
Las omisiones del Nobel Juan Carlos R. Talavera
y Eliud Ávalos Matías
Mesita de noche Patricia Zama
Reinaldo Arenas, prisionero de un mundo alucinante
Mariana Vega
Regreso al laberinto de la soledad Fernando
de Garay
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Clave de sol
Satriani en el reino del nopal
Rodolfo Bucio
La realeza de Koko Taylor en su nuevo CD Carlos
von Son
Giacomo Lauri-Volpi: destino de grandeza Roberto
Bañuelas
El sucesor Salvador Bretón
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