Desde que nació para las letras, René Avilés Fabila ha sido ave de tempestades y autor de muy sinceras aun cuando a veces inoportunas confesiones.
Ahora vuelve a su propia historia para ofrecernos Memorias de un comunista que lleva un burlón subtítulo Manuscrito encontrado en un basurero en Perisur.
René narra su vida de militante comunista ansioso de conocer Disneylandia y pasearse, por la Quinta Avenida, contraviniendo el rigor que la disciplina partidaria le obligaba a cumplir en un tiempo de fe, que no permitía resquicios burgueses.
El libro, por el que desfilan comunistas fieles al stalinismo, comunistas arrepentidos y comunistas anticomunistas, es un documento en el que el espíritu humorístico de René no puede ocultar la desazón y aun el duelo que el derrumbe de las ilusiones juveniles produce.
No inútilmente, a pesar del talante anticonformista del autor, se dedican años a la pasión política, para salir de esta experiencia con sólo un guiño y una broma. René, el comunista oveja negra, también dejó trozos de su piel en el experimento y aun ahora, cuando lo narra todo con valor y desparpajo, las cicatrices se notan.
Avilés Fabila es un escritor de trote rápido y de pinceladas exactas que cuenta su vida sin ocultar errores y aun dolores, y el libro, por lo tanto, es de lectura no sólo fácil, sino apasionada; hasta el punto de que se llevó mi sueño por delante toda una noche.
El mundo de la cruel disciplina staliniana aparece sin que René lo intente convertir en un estrujante drama; sino a través de las constantes humillaciones que al espíritu mexicano de la libertad imponía el sistema.
Algunas de las situaciones parecerían increíbles para quien no conociera el sectarismo como forma de vida, y René no se anda con rodeos: al pan, pan y al stalinismo verdades.
Podría parecer este libro un ejercicio taurino a toro pasado, pero no lo es, ya que el autor no huye de ejercer su espíritu crítico, incluso contra las instituciones nacionales y aún con aquéllas tan activas que a otros sugerirían una cierta cautela.
Estas Memorias se sitúan entre el sarcasmo, el buen humor, el dolor de la ilusión perdida y la necesidad de contar y contar.
Aquí, en las 167 páginas del libro, René Avilés Fabila no sólo cuenta el comunismo real, sino que se cuenta a sí mismo bastante realmente.
* Publicado en EL UNIVERSAL. 26 de septiembre de 1991.