René Avilés Fabila  René Avilés Fabila

Memorias de un comunista*

Antonio Castañeda

Memorias de un comunista (Maquinuscrito encontrado en un basurero de Perisur), de René Avilés Fabila, es un libro esencial para conocer a fondo a la izquierda mexicana de las últimas décadas; a esa especie ahora en vías de extinción.

Esta obra, escrita con un excepcional sentido del humor, característica poco frecuente en los escritores mexicanos, aleja a su autor del desencanto vivido por los innumerables errores y fracasos de la izquierda nacional. Las experiencias que René Avilés Fabila nos hace llegar en estas memorias, datan de 1960, año en el que ingresa al Partido Comunista Mexicano y llega muy poco antes de que este organismo desaparezca para dar lugar a la creación del PSUM, en 1980. Además, para el enriquecimiento de este libro, Avilés Fabila, escritor de una sólida formación política y agudo observador de los acontecimientos históricos del mundo, incluye al final de ésta su última obra, un análisis acerca de la situación actual en la Europa del Este, la Unión Soviética y Cuba.

Por Memorias de un comunista, que con toda seguridad causará una profunda irritación a los desorientados sectores de la izquierda nacional, desfila un gran número de personajes reales del Partido Comunista Mexicano que con su ingenuidad y ceguera integran un gran guiñol que nos hace sonreír a lo largo de la lectura del libro. Como ejemplo, transcribimos un pasaje del libro de René: “Un buen día, más bien una noche, llegó agitado el camarada Villanueva, traía graves, alarmantes noticias. Nos dijo en tono declaratorio: Compañeros, no nos queda otro camino que el de la clandestinidad, es necesario tomar las armas. Realmente nos asustó. Después del 68 sabíamos que el Estado mexicano era capaz de cualquier cosa con tal de mantener incólumes los sagrados principios de la Revolución y del presidencialismo, así que alertamos los sentidos ante las palabras agitadas del camarada. Sí, tenemos que ocultarnos y volver al trabajo clandestino.

“Qué horror, y yo que hacía unos días acababa de declararme miembro del Partido Comunista en las páginas de Excélsior, justo en la sección B, que a no dudarlo y gracias a Bambi, es una de las más leídas del país. Pensando en lo peor para mí y para mi familia, la tortura, la destrucción de mi biblioteca, la prisión, me interrogaba: ¿acaso ya se dio el tan temido y vaticinado golpe de Estado que popularizaron Echeverría, y Fernando Benítez? ¿Sería posible que el ejército ya estuviera en Palacio Nacional?

“El camarada Villanueva prosiguió ante nuestras caras de pánico. En efecto, tendremos que ocultamos. Pero ¿por qué? interrogó Claudio Obregón. Villanueva repuso fríamente: El PRI acaba de destapar a López Portillo y con él llega el fascismo: ¡al hombre le gusta el futbol americano y el rock and Roll! “Un momento, camarada, gritó Gerardo de la Torre desde su lugar. También habemos comunistas a los que nos gusta el rock y el futbol americano”.

Episodios de este tono se suceden a lo largo de Memorias de un comunista, lo que nos da la pauta de la idiosincrasia de la izquierda mexicana que la incapacitó totalmente para alcanzar objetivos políticos y le impidió lograr una unidad que nunca tendrán estos grupos seudomarxistas.

Por otra parte, las reflexiones del autor de estas memorias lo llevan a definirse: “De Platón en adelante los grandes pensadores han tratado de organizar más inteligentemente a la humanidad y sus esfuerzos han terminado en loables intentonas poco serias, estrepitosos fracasos o en bellos textos literarios. Sin embargo, pese al desolado panorama, no todo está perdido: nos queda aún la gran utopía de Marx”.

“Creo que esta sería mi postura.” Estas memorias de René Avilés Fabila, quien por decisión de algunos militantes dogmáticos fue expulsado en dos ocasiones de los partidos en los que militó, es un libro clave para conocer la cultura de la patética izquierda mexicana.

René Avilés Fabila. Memorias de un comunista (maquinuscrito encontrado en un basurero de Perisur). Gernika. 167 págs.

* Publicado en el periódico Excélsior. Sección cultural El Búho. Domingo 1° de septiembre de 1991.