René Avilés Fabila  René Avilés Fabila

¿Cómo me ven en Italia? Soy el escritor... che non c´è*

Carlo Coccioli

Me llegan recortes de periódicos italianos en que me veo convertido en un mito, en una leyenda y hasta en una inexistencia. Lo scrittore che non c´è es el curioso título que le dan a un artículo. Es difícil traducir correctamente esta pequeña frase al español: algo así como “el escritor que no hay”.

Todos mis libros se hallan rigurosamente agotados y por algún motivo (que realmente no conozco) casi ningún editor me pide derechos para una republicación. Yo lo prefiero así y de veras desanimo a los audaces que me hacen alguna propuesta: me gusta non esserci, no estar.

Me llaman “escritor de culto” porque paradójicamente en mi propia patria de origen no son pocos los lectores que me buscan jadeantemente. Se encuentra algún libro mío en la librerías no “de viejo’’ sino de anticuario: no es lo mismo. Una primerísima edición de Fabrizio Lupo se vendió el año pasado en la ciudad de Bolonia por una cantidad de dinero con que se hubiera podido adquirir un coche.

“Quizá la excentricidad cultural de Coccioli no embona con escuelas y tendencias —veo que alguien de nombre David Fiesoli escribe en el diario II Tirreno— y el academismo enyesado de las letras patrias no sabe cómo tomarlo. O quizá no le hayamos jamás perdonado ese talento multiforme suyo que lo ha empujado a escribir libros directamente en francés y en español y ser un óptimo traductor de sí mismo...”.

“Dios y el sexo han sido los pilares de su vida”, se lee en otra parte. Dicen que han sido mis grandes y sagradas obsesiones. El problema real es que no hay casi nadie que haya podido leer la totalidad de mis libros, sobre los cuales se han presentado tesis universitarias, pero siempre parciales porque es raro que un mismo estudioso sepa y pueda y quiera leer perfectamente en tres idiomas.

Además, han intervenido los escollos del alma, del animalismo a ultranza y desde luego el de una homosexualidad distinta de cualquier otra. Sin contar que Carlo Coccioli, tal vez pequeño pero muy reconocido héroe de la Resistencia antifascista italiana, no ha manifestado nunca sus simpatías a las izquierdas políticas que han sido durante largas décadas obligatorias para recoger cualquier migaja de gloria literaria.

Estoy escribiendo esto, al acabarse un día cansado, y me duele un poco la cabeza. Sin embargo, sonrío al evocar con cuánta obstinación un buen escritor mexicano como René Avilés Fabila repite y vuelve a repetir, en su excelente libro Nuevas recordanzas, ¡que él era y es comunista, que él era y es comunista, que él era y es comunista! Lo que no entiendo es por qué un hombre tan inteligente y brillante, quien desde luego vive en la más cómoda decencia burguesa, considere tan importante ese “comunismo” suyo, y por supuesto las comillas son mías.

En fin: Carlo Coccioli fue maquisard en serio pero mínimamente comunista jamás fue. En realidad, no fue ni es nada. Simplemente non c´è... y ahora con su permiso subo al piso de arriba para sentarme ante el televisor en el canal 17, RitmoSon.

¿Cómo se me ve en Francia? Quizá se los diga una próxima vez.

*Aparecido en Revista Siempre! Abril 20 de 2000.