René Avilés Fabila  René Avilés Fabila

Aprender a apreciarse*

Jorge Munguía Espitia

Pocas son las memorias escritas por los escritores mexicanos. Entre ellas destacan las de Guillermo Prieto (Memorias de mis tiempos), José Vasconcelos (Ulises criollo, La Tormenta, El Desastre y El Preconsulado), Juan José Arreola (Memoria y olvido) transcritas por Fernando del Paso y también por su hijo Orso (El último juglar), Octavio Paz (Itinerario), y las no publicadas al español de Carlos Fuentes (My self with others). La escasez se explica por ese prurito de no descubrir la intimidad, las opiniones, los afectos, las enemistades, las intenciones... en un medio en el que se privilegia la simulación como una de las maneras de relacionarse y obtener prebendas. La grave consecuencia de esta actitud es la falta de una relación sobre el escritor mismo y un testimonio sobre su época y generación.

Por estas razones es destacable que René Avilés Fabila ha ya dado a conocer hace dos años un primer volumen de sus recuerdos y ahora lo haga con Nuevas recordanzas (Ed. Aldus. Col. La torre inclinada, s/n; México, 1999. 286 págs.). En este libro escribe, intercalando notas periodísticas, páginas de su diario, ponencias, ensayos breves y entrevistas, sobre las andanzas con amigos, las lecturas que los influyeron y los lugares de reunión; también habla de sus lealtades (Fernández Unsaín, Bonifaz Nuño, Elena Garro...), enconos y enemistades. Así como cuestiona en apartados críticos las acciones del Estado en el terreno cultural, político, económico y la manera como se asignan varios premios literarios. Además de que expone las causas de su renuncia al periódico Excélsior y la salida masiva de los colaboradores de la sección cultural motivada por la intolerancia del director y sus personeros.

Nuevas recordanzas es el testimonio de un escritor que forma parte de una de las generaciones importantes de la literatura mexicana, integrada por José Agustín, Gustavo Saínz, Juan Tovar, Parménides García Saldaña, Alejandro Aura y Gerardo de la Torre, entre otros. Como memorias, diferentes del género autobiográfico, el autor escribe sobre los demás: sus maestros, amigos, enemigos y recrea momentos significativos e ingratos.

La relación ilustra varios aspectos de la vida intelectual de México y da a conocer hechos y personajes que en entretelones han marcado tanto positiva como negativamente la cultura. El autor presenta algunos de los sucesos ocurridos de manera desenfadada, lo que seguramente molestará a ciertos protagonistas siempre deseosos de presentarse como hombres y mujeres sesudos. Sin embargo, éste es uno de los méritos del libro: mostrar cómo la petulancia e ignorancia también campean en el terreno de la cultura, y el servilismo hacia los poderosos es el pan nuestro de cada día.

Nuevas recordanzas es un libro atrayente por los temas tratados y el uso de una prosa ágil. Además ayuda a conocer a los demás, en el mismo espíritu manifestado por Rousseau en sus Confesiones: “Deseo señalar que, para aprender a apreciarse, se necesita contar con un punto de comparación; que nadie pueda conocerse a sí mismo sin el otro y que ese otro es también él mismo”.

* Publicado en Revista PROCESO. Semanario de Información y Análisis No. 1210. 9 de enero 2000.