René Avilés Fabila  René Avilés Fabila

Sobre estas novelas la crítica especializada ha comentado:

Burla burlando al escritor, que nos habría parecido demasiado joven para ello, llama a capítulo a toda una generación, literaria y pictórica, y también política: examina, con sonriente severidad, no solamente a nuestras letras, sino a nuestras instituciones. Y pasma por la seguridad y la puntería de muchos de sus juicios.

Rafael Solana

Cuento entre los mayores privilegios y satisfacciones de los últimos años, haber leído los originales de la novela Los juegos de mi joven amigo René Avilés Fabila. ... en la novela hallamos honda ternura, revelación apasionada de los atributos que no por estar todavía en proceso son menos reales en la nueva generación mexicana.

Manuel Mejía Valera

... Los juegos es una bomba que explota en medio del ambiente intelectual mexicano: todos los que han alcanzado algún renombre son satirizados sin clemencia en un libro divertidísimo que reprocha a nuestra inteligencia la vida entre cocteles interminables que son un concurso de alabanzas mutuas mientras un líder campesino es asesinado con toda su familia en una humilde choza y un dirigente sindical ferrocarrillero se pudre en la cárcel.

Humberto Musacchio

Los juegos es una primera novela escrita como si fuera a ser la última, concebida, estructurada con una metodología del humor sobre el objeto específico de todo arte que es el hombre, su realidad humana, su universo inédito. Avilés Fabila ejercita un poder de esclarecimiento acerca del clan, de lo que el argentino llamó "la mafia", y acerca de sus procedimientos y sus figuras características. En este ejercicio hay una esencia pendular que lo lleva del acto creador del relato a la reflexión sobre el propio acto y los actos de los demás; acaba por enfrentarse consigo mismo, con al firmeza del hombre que ha perdido su candor y distingue ya entre el arte y la publicidad, entre el día de la creación y el día del juicio final, entre las cursilerías de la zona casi roja y las de la que podría denominarse zona tricolor en el barrio de Tepito o de la Lagunilla. ... la única regla es que no hay reglas para Los juegos de Avilés Fabila.

Antonio Magaña Esquivel

... Los Juegos, novela satírico-social, vinculada estrechamente con la picaresca, representa el advenimiento de un novelista que sabe conjugar lo trágico con lo humorístico, que está al tanto de las técnicas contemporáneas y ha sabido asimilar sus influencias y que, por ello mismo, debe llegar rápidamente a manos del gran público.

Gerardo de la Torre

Los juegos ... antes que "documento", antes que testimonio de un espíritu irritado, es, simplemente, una novela, un mundo habitado, un cuadro en el que ocurren las sombras de nuestro tiempo, una "circunstancia" rodeada de espejos, una conciencia que se llena de horror y se trasciende, se purifica... y nos ilumina. ... es también el "desahogo" más eficaz y polifacético, la alegoría más realista y "colectiva" de nuestra antropología "literaria".

Raúl Cáceres Carenzo

Existe una breve pero intensa relación de la polémica reacción producida por la publicación de Los juegos de René Avilés Fabila en la obra de Jorge Volpi, (La imaginación y el poder, una historia intelectual de 1968, Ediciones Era, México, 1998.) Lo meritorio de Los Juegos -que así se llama la obra de René-, es que hace una interesantísima disección crítica de nuestra so(u)ciedad y los falsos sofismas en los cuales se sustenta. Hay que leer la comparación que hace falta de la religión y la política: es un pasaje maestro.

Luis Antonio Arteaga

Una ironía feroz y un inconformismo vital permitieron que se escribiera Los juegos. Sólo a través de la ironía era posible el análisis de un mundo que no se puede calificar como decadente puesto que no conoce la madurez. El inconformismo fue necesario para no cruzar los brazos ante una situación política y cultural que, en esencia, juguetea con los personajes que concurren en ella.

Los Juegos, primera novela de René Avilés Fabila, refleja un medio intelectual anodino, pero no mediante la parodia, sino a través del manejo equilibrado de ciertos hechos que se mezclan con la creación de personajes reales: vivos literariamente. Su existencia permite una cruel resemblanza con nuestro mundo intelectual y político. Esta actitud, tan poco frecuente en nuestros escritores, está dignificada por el deseo de convertir al lenguaje en un medio de expresión capaz de dinamitar estructuras establecidas en el idioma, la política y la intelectualidad.

En Los juegos asistimos a la destrucción de los mitos, de los talentos subdesarrollados y de las actitudes pusilánimes; esta destrucción se lleva a cabo mediante un humorismo salvaje y una estructura novelística original. En esta obra de René Avilés se reconoce la malicia y el manejo de las armas literarias que sepultan la etiqueta de obra primeriza y que la imponen como novela abierta, valiente y necesaria para sanear la atmósfera que padecemos.

Por su objetividad es un libro amargo, no obstante su humorismo. En Los juegos fluye la inquietud de la creación de una literatura vital, consciente y enriquecedora.

José Agustín