Netamente universales son los temas de incomunicación, soledad y búsqueda de comunión que resalta claramente en Todo el amor, colección de cuentos agrupados por el tema más general que da título al libro y que Avilés Fabila explora en un tono intimista por medio de leitmotivs que ya le son comunes: las relaciones truncadas, el suicidio, la fantasía, lo social, la política, y el homosexualismo. La crítica social en los cuentos de Avilés Fabila es muy notoria, saliendo a relucir no explícitamente sino como función de las relaciones personales de los protagonistas, de sus obsesiones y de sus gustos. Detrás de la fachada de superficialidad y de relaciones fáciles narradas en un tono en que el humor es prevalente nos percatamos de sentimientos más profundos.
La imposibilidad de comunicación resalta en las relaciones truncadas, por esto los triángulos, amorosos en las relaciones que describen los narradores de Avilés Fabila son comunes y aparecen en diferentes cuentos: “Karol y Atala”, “Casa del silencio”, “Acabar con la soledad”, “El triángulo perfecto”, etcétera. La desilusión que experimentan los personajes masculinos surge por la imposibilidad de comunión con sus contrapartes femeninas y se evidencia en los tipos de mujeres que el narrador describe: las infieles casadas o por casarse (cuya infidelidad de alguna manera reivindica: “Casa del silencio”, “Acabar con la soledad”) y la compañera de fiestas, de vicisitudes y de intereses que luego termina por casarse y convertirse en mujer burguesa cuya sola preocupación es el hogar y los niños (“El triángulo perfecto”, “Tres tiempos de amor en la política mexicana”, “Emma”).
La desilusión es también aparente en varios de los cuentos cuyas tramas son relativamente sencillas pero que se encuentran manifestadas de diferentes maneras una y otra vez en la temática del escritor haciéndonos ver la imposibilidad de una relación estable en perfecta comunión dentro de la sociedad. Los personajes de Avilés Fabila aparecen encontrase en la cúspide, de su libertad, de su independencia, pero inevitablemente las relaciones se rompen cuando las mujeres regresan al seno de la sociedad, perdiendo así su atracción para los hombres que buscan de alguna manera vivir al margen de la contaminación que intuyen en ella.
En la literatura de Avilés Fabila como profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma Metropolitana sería muy sencillo encontrar el llamado “compromiso literario”. Sin embargo el autor ha dicho que si pasó mucho tiempo diciendo que era un escritor comprometido, ahora quisiera ser un escritor descomprometido. La vertiente fantástica, otra obsesión de Avilés Fabila desarrollada extensamente en La canción de Odette que se encuentra presente en algunos de los cuentos de esta colección -como “Cita telefónica”, “Miriam” y “La otra dimensión o la dama del cuadro”- le proporciona el vehículo para tal descompromiso. No es extraño que el escritor practique la vena fantástica en sus cuentos puesto que como han apuntado algunos críticos, este tipo de literatura no admite la conciliación de los opuestos, como lo hace, el realismo mágico, por ejemplo. En este sentido las discrepancias, las contradicciones, las injusticias que son parte de la realidad no se compaginan, no se sintetizan en ningún “momento surrealista” en que los personajes llegan a ser uno con el universo y el ser, y en consecuencia con la sociedad. La vena fantástica es más revolucionaria en ese sentido, y por esto no es extraño que Avilés Fabila sea uno de sus más grandes adeptos.
Por otra parte, la publicación de Todo el amor nos da la oportunidad de alejarnos de clasificaciones que en un primer momento se hicieron con respecto a la generación a la que pertenece Avilés Fabila, generalizaciones que no nos han permitido analizar la literatura del grupo con la seriedad que merece. Como ya sabemos, el estudio que catalogó a la generación apareció en la colección de cuentos titulada Onda y escritura en México y en él, como el título de la colección lo indica, al grupo se le contrapone a “La Escritura”. Según Avilés Fabila, premisa del estudio es que algunos escritores de esa generación como Elizondo y García Ponce escriben “bien”, mientras que los de su grupo escriben “mal” o, el que al grupo se le conozca como de “La Onda”, término que, en opinión de Avilés Fabila, apunta más a un proceso social que literario no ha concedido que la crítica sea objetiva y ha permitido supeditar un grupo al otro, facultando a algunos escritores a decir que los temas y las obsesiones de los escritores nacidos en 1940 se originan en “La Escritura”.
Por lo demás es evidente que los personajes forman parte de la sociedad a la que critican, se mueven, funcionan, se alimentan de ella. El contexto social, la denuncia que se puede percibir en las narraciones surge por ser el escritor parte de esa sociedad y no poder escapar de sus injusticias. Es necesario también separar el tema del fondo: el que los cuentos traten temas que son asociados con la superficialidad no indica que los sentimientos que exploran también los sean. Los cuentos de esta edición reflejan la vena intimista que ya habíamos percibido en La canción de Odette: en Todo el amor, la intimidad sale a relucir en toda su extensión. Más allá de la crítica a la sociedad que surge de las narraciones nos percatamos del anhelo del escritor por encontrar la sociedad perfecta.
El término “Onda” nos lleva a la etapa en apariencia superficial de los años sesenta y que termina con la matanza de Tlatelolco en 1968. Dada la connotación social del término, Avilés Fabila ha dicho que prefiere ser considerado como miembro de la Generación de 1940 o de la Generación de Mester, puesto que la mayor parte de su grupo trabajó en el taller literario que produjo la revista dirigida por Juan José Arreola. El querer alejarse del término “Onda” señala el anhelo de los escritores de esta generación de ser considerados como miembros de un grupo literario y no de un grupo social.
Todo el amor nos da la oportunidad de percibir a fondo la temática de Avilés Fabila, aunque cabe añadir que algunos de los cuentos que aparecen en esta edición ya habían sido anteriormente, publicados: La lluvia no mata las flores está completamente incluido en esta edición, y Lejos del Edén la tierra lo está también casi en su totalidad; exceptuando “Dentro de la piel del lobo”. El cuento “Cita telefónica” es parte de la colección Los oficios perdidos. El acierto de la colección es la unidad del tema, unidad que nos permite experimentar en la reiteración de la búsqueda existencial de los personajes que pueblan la obra.
Universidad de California, Santa Bárbara
Todo el amor René Avilés Fabila 190 págs. México: Premia Editora de Libros, 1986.
* Publicado en el periódico Excélsior. Sección cultural El búho. Domingo 24 de agosto de 1986.