René Avilés Fabila  René Avilés Fabila

Librarium - Los Animales Prodigiosos*

Gabriela Santana

Si seguimos el continuo de la literatura, esa línea sobre la cual viajamos influidos por particulares visiones y actitudes del mundo, y llegamos a nuestros días, podremos ver que, para la fortuna de los que siempre hemos creído, que la fe en lo imaginario se ha vuelto a poner de moda. Las figuras románticas y medievales que en un principio tomaron los modernistas tienden ahora a ser uno de los cimientos de lo posmoderno. El enfoque, desde luego, es diferente; y así, basta ver cómo los libros sobre unicornios, antiguas leyendas y seres insólitos, proliferan y son vendidos por las más variadas editoriales. Se dice que no es evasión sino vuelta a la primavera -etapa mítica, según Spengler- y también, labor de convencimiento, nostalgia por lo ya perdido y muy lejano. La ciencia, por su parte, raya también los albores de lo increíble.

Uno de estos libros sobre seres fabulosos y acaso el único en el que se dice “si, estos animales son míos pero no por eso son menos reales”, es el de René Avilés Fabila: Los animales prodigiosos, editado por el INBA y ediciones Armella, en 1989. En el texto, los animales no sólo se describen sino que se hacen protagonistas de un sólo cuento en el que el antagonista resulta ser el ser humano. Sin embargo, el libro da mucho más que esta breve simplificación.

Dividido en “Perversiones de la naturaleza”, “Serpentario” y “Breviario mitológico”, Los animales prodigiosos es una muestra del estilo agudo, a retos irónico, humorístico o inocente y melancólico, con el que el autor ha caricaturizado a la sociedad, pero también demostrado la belleza de lo feo. Al leer este libro se corrobora al buen prosista que escribió alguna vez La canción de Odette, pero también a uno más desenfadado que siente pena por el pobre y achacoso grifo y le preocupa el destino de los restantes.

El prólogo de este tomo ha sido realizado por el poeta Rubén Bonifaz Nuño. A continuación me permito copiar de él un fragmento que da clara luz de lo que es el libro.

Con la minuciosa crueldad, con el amplio desprecio que definen la raíz del auténtico humorismo, René Avilés Fabila, prácticamente en cada una de las páginas de este libro, va exponiendo, como de pasada, la naturaleza del animal que se considera a sí mismo dechado del mundo, que se siente poseedor legítimo de cuanto existe: su repugnancia hacia lo no rutinario, su curiosidad temerosa, su desconsiderada ambición, el menosprecio originado en la incompetencia, la mezquindad de la razón, la lujuria triste, la burla inconsistente, el ánimo explotador. Ahí esta el hombre, sintiéndose libre merced a la cadena de lo que él estima sus virtudes, presenciando y tratando de aprovecharse de algún modo de la existencia del milagro, de los frutos de esos instantes cósmicos que, llegados de la muerte de las estrellas, han alterado lo que él tiene por orden intentando en vano conducirlo a un estado de comprensión superior.

* Publicado en el periódico Excélsior, agosto, 1989.