René Avilés Fabila  René Avilés Fabila

Yet…*

Francisco Zendeja

Debemos confesar que con verdadero gusto hemos leído y releído el libro de relatos de René Avilés Fabila: Hacía el fin del mundo, que renueva la serie “Letras Mexicanas”.

Con gusto, recalcamos, porque René Avilés debutó, casi adolescente, con un libro dictado más por el rencor y las furias sofocleanas que por el afán de darse a conocer en las letras, donde su apellido (por el abuelo) tiene un lugar marcado.

Cierto, en su prosa nota aún cierta impaciencia y un determinado pontificar que son atributos de los jóvenes: ¡Claro, pontificar al revés!, pero, decididamente, aquí están abiertos ya los surcos para el buen escritor.

Son veintiuno los relatos contenidos en este volumen; el último de ellos es el que da el titulo a la obra y está lleno de ironía y crítica social.

Mitologías, fábulas, menús, reportajes, son algunas de las formas que toman estos relatos entre fantásticos y machacones, lo que no quiere decir que el realismo esté ausente. Avilés es, más que nada, un crítico; tal vez demasiado voraz (y por ello, tal vez demasiado veraz). Por ejemplo, en su “Fragmento de noticia aparecida en un periódico de un país desaparecido”, hace real mofa de lo que son, en el fondo, las tiranías que asuelan América Latina. Y no es para menos, el libro es ese refugio-trinchera desde donde se pueden lanzar las mejores bombas recriminatorias.

Luego, en el cuento intitulado “Marianina” (dedicado, por cierto a José Revueltas, que ha escrito muchos otros cuentos en ese tono), Avilés traza un horrísono cuadro de lo que son y para qué sirven esas grandes organizaciones mundiales dedicadas a la alimentación, a la salubridad, etcétera.

Para terminar: podrían señalarse influencias, por supuesto, pero ¿Qué objeto tiene ya, en nuestro tiempo dedicarse a tales menesteres? La obra vale por ella misma.

* Publicado en el periódico Excélsior. Viernes 11 de abril de 1969.