El humor negro es, sin lugar a dudas, un género difícil. Hacer reír en base a la estupidez y la maldad humanas es una tarea sumamente ardua, y sin embargo al cuentista mexicano René Avilés Fabila, autor de una sola obra anterior, lo consigue y se constituye en maestro de este género. Su libro, compuesto de crónicas cortas, se vuelca hacia la literatura de sátira política.
Hacia el fin del mundo mezcla lo fantástico en excelente combinación, y la gran ciudad que es México se encuentra en el fondo de su temática. Los noveles escritores mexicanos, cansados ya del folklorismo y de la literatura costumbrista, se enfrentan con la nueva realidad y leen ávidamente a autores argentinos, precursores en la temática de la urbe, como Leopoldo Marechal, Julio Cortázar o Marco Denevi.
Hacia el fin del mundo está constituido por una serie de cuentos de humor, con símbolos que sirven de trasfondo a la realidad y muestra la alienación del mundo que nos rodea en metáforas tan sorprendentes como geniales. Las crónicas fantásticas demuestran gran actualización de conocimientos universales en el autor y algunas de ellas podrían considerarse perfectas.
Avilés Fabila nada respeta y su burla y su sarcasmo son universales. Maestro de la ironía, va más allá de la realidad mexicana. Vuelca, su causticidad sobre situaciones o instituciones que parecerían intocables, pero sin aludir directamente a nadie, aunque la temática es preferentemente política. Los casos, de “Autocanibalismo”, “De trasplantes e injertos” o el original “Menús literarios”, con su fabulosa biblioteca-restaurante donde los clientes se sirven menús de acuerdo con sus preferencias en literatura: embutidos (Dante, Milton, Cervantes), “Devocionarios en salsa roja” para el lector piadoso que nunca falta o “Kempis en almíbar” o microfilms de obras famosas, para comensales de vista cansada; hay también guisos folklóricos de autores nativos para el 1ector turista. La crónica termina con una pregunta del mozo: “¿cómo va a querer su lectura: a la carta o corrida?”
La literatura mexicana, fiel a su propia historia de la conquista, tiene su representante en el cuento “Los hombres blancos”, que revive la aventura de Cortés y cuyo inesperado final desconcierta y atrae.
Un nuevo toro contratado, que cambiará fundamentalmente la historia de la tauromaquia, es nada menos que el Minotauro.
En estos ejemplos y a lo largo de todas las páginas brilla el magistral ingenio del autor mexicano y su asombroso don de síntesis. Con elementos actuales, reinventa un mundo futuro lleno de sutileza e inteligencia en donde el adelanto en todos los órdenes no contribuye a la felicidad del género humano.
La incursión —con algunas excepciones como las que se acaban de citar— en el tema político, hace el libro algo reiterativo. Las conclusiones se asemejan y llevan a una generalización irracional y universal. Pero la calidad de las narraciones, su originalidad en nuestra lengua convierten a Hacia el fin del mundo en una obra de extraordinarias características.
La penetración y la inteligencia con que están tratados los temas hacen de estos cuentos un libro excepcional, cuya lectura apasionará profundamente no sólo a los que les interesa el humor escrito con absoluto dominio de los medios expresivos, o a aquellos que se preocupan por la república y el devenir de la humanidad, sino a todos los verdaderos amantes de la gran literatura.
En el último cuento “Hacia el fin del mundo”, el autor curiosamente anticipa en varios meses —pues el libro se imprimió en marzo de este año— la guerra desatada a causa de un partido de futbol entre Honduras y El Salvador; al referirse a esta guerra imaginaria la denomina “tomando en cuenta su origen deportivo, se le conoce como guerra olímpica, o más propiamente: olimpiada bélica”. Y sigue: “El gobierno del país donde fue la justa culpó de la masacre a los jugadores visitantes (en realidad fue porque iban ganando), dio órdenes precisas de fusilar en el acto a los que sobrevivieron al linchamiento, alegando que eso significa casus belli... Ambos países movilizaron sus pertrechados ejércitos con rapidez, a la manera de una blitzkrieg subdesarrollada”. (Ed. Fondo de Cultura Económica).
* Publicado en el periódico El Clarín. Buenos Aires, jueves 13 de noviembre de 1969.