La literatura mexicana está reconocida como una de las más prolijas de toda América Latina, aunque su industria editorial no haya logrado posicionarse en nuestro país como algunos autores desearían. Alguna vez escuché que uno de los más graves problemas que enfrentaba el escritor en México no era, precisamente, publicar, sino mantenerse en el anaquel de alguna librería y lograr, al menos, un par de publicaciones que el lector recordase al transcurrir del tiempo.
René Avilés Fabila (ciudad de México, 1940) estudió la licenciatura en ciencias políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y obtuvo el título de licenciado en Relaciones Internacionales; además, realizó estudios de doctorado en la Sorbona de París. Fue director general de Difusión Cultural de la UNAM de 1985 a 1986 y becario del Centro Mexicano de Escritores entre 1965 y 1966. Como periodista ha colaborado con ensayos de crítica política y literaria, en publicaciones como El Nacional, El Universal, Ovaciones, Unomásuno, Siempre!, y como articulista en Excélsior, cuyo suplemento cultural, El Búho, dirigió 13 años, y ahora es director fundador de la revista cultural El universo de El Búho, además de ser el director y conductor del programa radiofónico Universo de la Cultura, el cual se transmite por Horizonte 108 (Imer). Hoy, el autor de Alegorías (1969) es, sin lugar a dudas, uno de esos prolijos escritores mexicanos que le han ganado la batalla al anaquel y ha logrado consolidarse, después de más de treinta años en las letras mexicanas, como uno de los escritores más importantes de su generación (la de José Agustín y Gustavo Sáinz, entre otros), además de que ha luchado constantemente por impulsar y crear espacios para la cultura.
A partir de 2001, la Editorial Nueva Imagen lanzó al mercado los volúmenes de las obras completas de René Avilés: Tantadel y La canción de Odette (Volumen 1), Los Juegos (volumen 2), El gran solitario de Palacio (volumen 3), Memorias de un comunista (volumen 4) y ahora, en el 2002, Fantasías en Carrusel I y II (volúmenes 5 y 6 respectivamente). Es en estos dos volúmenes donde me gustaría detenerme un poco más.
Fantasías en Carrusel I y II son dos volúmenes que reúnen casi en su totalidad cuentos y relatos cortos del autor. Cabe mencionar que Fantasías en Carrusel se publicó por primera vez en 1977, cuando el autor ya tenía publicadas cerca de cinco obras. En esta nueva edición podremos encontrar agrupados más de cien relatos cortos y cuentos donde René hace de la realidad, las lecturas bíblicas, los vampiros, un juego literario en que la más tremenda realidad puede hacernos reír y pensar. Sus hallazgos fantásticos, el asombro por lo cotidiano, es algo que René ha sabido reconocer y lo ha contado, a lo largo de los años, de una manera distinta; ha encontrado un punto de vista único. Para muestra, la visión de René sobre Kandinsky: “Las cosas están invertidas: el realismo es antinatural, el arte abstracto proviene de la Naturaleza y, en consecuencia, es natural. Basta ver un atardecer donde las nubes jueguen con los rayos solares o asomarse a un microscopio para comprobarlo.”
¿Cómo se logra pasar de la crítica al humor? La línea, aparentemente tan delgada, el autor la cruza y la entrecruza sin que el lector se dé cuenta. Sus relatos van tocados por las enseñanzas literarias que, en su momento, le dieron Juan José Arreola, Carlos Fuentes y Augusto Monterroso, como grandes precursores de su generación. También habría que reconocer a Borges y la enorme enseñanza de la lectura constante, la glosa particular de los textos bíblicos o la creación de sus propios bestiarios, pues el hombre, sea por condición o contradicción, tarde o temprano es presa fácil de la comparación con algún animal -una Águila Negra, en el caso de Avilés Fabila.
René no para allí: va al mundo de lo sobrenatural para enredarse en su propia pasión: los fantasmas, los vampiros, las brujas, y echar a volar la imaginación enfrentándose -o esperando la afrenta- ya sea con “La dama de los gatos” o “El fantasma de la biblioteca”. Asimismo, habrá que revisar con sumo cuidado aquellos textos en los que se entremezcla el erotismo y la belleza, de manos de las sirenas, con el toque peculiar del autor.
En una entrevista realizada, en 1988 por Mempo Giardinelli, René Avilés Fabila comentaba que su relación con el cuento era muy intensa, ya que se considera principalmente cuentista, y aclaraba: “Empecé escribiendo cuentos, pero sucedió que me vi forzado a modificar el rumbo por peticiones de editores que querían novelas. Pero cada vez que me libero de esas presiones editoriales, lo que me deja realmente satisfecho es escribir un cuento. Creo que he escrito cerca de 400 cuentos, si entendemos que muchos son breves y brevísimos: de diez líneas o media página, y muchos menos los que llegan a las 25 cuartillas”. Y es verdad, a lo largo de Fantasías de Carrusel I y II podremos hacer un recorrido maravilloso y fantástico por esta gran pasión del autor en el que parece aplicar la regla “breve y bueno, doblemente bueno”.
René Avilés Fabila se consagra en estas Obras Completas. Quedará ya para la historia contemporánea de la literatura mexicana la posibilidad de obtener aquellas ediciones que algún día: quedaron en librerías de viejo o en bodegas en una edición accesible y en la cual tendremos una visión más completa del autor, pues, cronológicamente, al avanzar las páginas van quedando en la memoria los aprendizajes, los giros en la narrativa y las experiencias de un maestro de la brevedad. Quede ahí, en palabras del autor, su definición de obras completas: “Llegó a ser un escritor tan importante y famoso que al publicar sus obras completas comenzó con sus ejercicios caligráficos.”
* Excélsior Suplemento Cultural Arena 17 de noviembre de 2002