Con su Diccionario de los homenajes (Plaza y Valdés, noviembre de 1988), René Avilés Fabila da una muestra más de su excelente prosa y su capacidad de síntesis para abordar temas tan amplios como la política, la cultura, el cuento fantástico, y sus afectos personales.
De nueva cuenta, el lector disfruta de su sólida cultura y el oficio que tiene Avilés para hacer amenos y antisolemnes asuntos como los viajes presidenciales, la propiedad privada o el Premio Nóbel. El Diccionario de los homenajes es una confesión íntima de su vocación literaria; una constancia de la impecable factura de sus textos donde frases, palabras, ordenaciones sintácticas existen como testimonios de una inteligencia que guía las emociones del autor.
Desde luego están presentes la ironía, la sutileza, el matiz exacto, el énfasis preciso, el buen humor y el juicio agudo a la vez que objetivo.
René, quien ha incursionado con frecuencia en el cuento y la novela, se revela en su más reciente libro no sólo como el periodista que conocemos, sino además como un ensayista original, cuyo estilo posee las virtudes del buen narrador.
El libro de Avilés Fabila permite con facilidad varios niveles de lectura. Así, por citar algunos ejemplos, nos cuenta con honestidad de sus amigos y sus personajes admirados: Rubén Bonifaz Nuño, poeta luminoso; Rafael Solana, cincuenta años de escritor; Juan José Arreola o la literatura; pero también nos permite conocer al pintor que Avilés lleva dentro.
El diccionario de los homenajes es un recorrido de afecto por las experiencias más entrañables de la vida del autor; su respeto por la Política, así, con mayúscula; el arte, la literatura, particularmente la fantástica -género poco frecuentado en nuestras letras y al que Avilés ha hecho valiosas aportaciones. Ahí, están Lejos del Edén, la tierra, y varios minicuentos, de su Cuentos y descuentos para atestiguarlo.
Según las palabras de René Avilés Fabila durante la presentación de su libro en el Foro Coyoacanense, el El diccionario de los homenajes no tiene afanes literarios. No obstante, lo que leímos es buena literatura.
* Publicado en el periódico Excélsior. Sección cultural El Búho. Domingo 29 de enero de 1989.