No encuentro en ningún diccionario la palabra corocha, nombre que se da en el español de mi tierra con la significación de una de las muchas especies del búho. Para mí, búho, lechuza, corneja, buharro, buarillo, buaro, mochuelo designan a la misma ave. Símbolo de Minerva, de la sabiduría, razón porque vuela y canta al anochecer, al fin de la jornada, cuando se ha aprendido y se ha dado la última lección; ave de mal agüero, que no anuncia la muerte, sino su presencia: el hombre atacado de un mal mortal, está muerto desde que el mal le aparece: el búho, la lechuza, el tecolote que vive de carroña con su finísimo olfato lo advierte y rodea la casa en espera del momento para descender sobre el cuerpo muerto. En la lengua zapoteca los hay de varias clases; uno que advierte la muerte, se llama damaxihui; el tecolote o búho anuncia la presencia de la muerte dama-corneja y xihui-corrupto: el que anuncia la carroña. Si la grulla crotara o crotora el cuervo grazna, la lechuza ¿qué hace? Para algunos ulula, canta, y en Sahagún esto rarísimo: charrea.
Tú, René, cuando escribes, hablas, cantas, ¿qué haces? Yo digo que sumando todos los verbos, los reduces a uno, a la certeza de que la muerte existe. Tú eres el cisne que no muere cuando canta, y que más que dar la muerte, das la vida. En todo esto he venido pensando ahora que leo tu precioso libro Réquiem por un suicida.
EXCÉLSIOR, Suplemento cultural El búho, 22/08/93.