
Hice un comentario sobre el volumen autobiográfico Recordanzas. Hoy, aparece Nuevas recordanzas que no es, en rigor, una segunda parte ni tampoco una obvia continuación. Si en el libro anterior, el autor, René Avilés Fabila, analizaba y confesaba sus preferencias sobre autores consagrados de la literatura universal, y repasaba sus memorias en diferentes etapas de su vida, ahora habla, entre muchas cosas, de amigos perdidos o recientemente fallecidos y de la situación que prevalece a su alrededor.
René está pendiente del nacimiento de la democracia, de los cambios que ocurren dentro del país. No milita ni apoya a nadie, su actitud es inalterablemente crítica. Por ello, con la valentía que siempre lo ha distinguido, señala en este libro las traiciones, las corrupciones y los errores de personajes y caudillos que impiden el crecimiento del país. Desde el uso y el mal uso que se hace del Palacio de Bellas Artes, hasta su renuncia a Excélsior por motivos de censura.
Nuevas recordanzas es un libro agudo, de prosa ágil y eficaz; refleja el tiempo que el autor ha vivido, lo hace sin nostalgias y de manera gozosa, atrapa al lector que desea llegar al final lo más rápidamente posible, pues se identifica y comparte la ironía y el sarcasmo de René, quizá también sus amores y sus odios. Sabe burlarse de lugares comunes o de frases harto manidas. Dice, por ejemplo: "Sentar cabeza, no es otra cosa que estupidizarse para siempre, sepultar la fantasía y la imaginación, venderse al Estado y a la sociedad y aceptar dócilmente reglas y normas de precario mérito." Por ello, René nunca sentará cabeza. Este libro, como el anterior, debe ser leído y disfrutado puesto que se trata de una nueva manera de mezclar la autobiografía con la literatura.
Elsa Cano