Tengo el honor de dirigir unas palabras en este magnífico recinto que alberga al Instituto Italiano de Cultura, con motivo del homenaje que la comunidad Italiana en México rinde a René Avilés Fabila.
Conozco personalmente a René desde hace muchos años, compartimos antigüedad en la UAM, he disfrutado su obra, y en muchos momentos la lectura de sus novelas o artículos periodísticos me han llevado de la seria reflexión al gozo que provoca la risa de un humor negro e inteligente, que al final provoca nuevamente la seria reflexión.
Los pasillos de la UAM y un madrugador horario fueron cómplices, ya que éramos vecinos de aula en diferentes periodos, de un encuentro cada vez más cercano a través de charlas, mientras esperábamos a nuestros respectivos alumnos. En esas charlas identificamos afinidades en la percepción de los quehaceres académico y cultural, e incluso lejanos lazos familiares que motivaron una que otra carcajada al recordar y describir dichos lazos. Hoy las afinidades, y quizás algunas diferencias, se han transformado en una amistad que celebro con ustedes.
Hablar de René Avilés Fabila provoca la tentación de caer en lugares comunes en torno a la obra, personalidad y aportaciones que René ha hecho a la cultura de nuestro país.
Escritor, periodista, académico, promotor de la cultura, René Avilés transita los años 60’s como un exponente de la contracultura mexicana, con la crítica y postura irreverente que esto implicó, y que se convirtió a lo largo del tiempo en una de las características fundamentales de nuestro personaje.
Amigo y cómplice de escritores como José Agustín y Parménides García Saldaña, representó para toda una generación el rompimiento de estructuras tradicionales a través de la constante búsqueda de nuevas formas de expresión, en las que la letra de Avilés Fabila aportó una visión contestataria en un espacio viciado por cosmovisiones fragmentadas.
Al respecto José Agustín escribe a propósito de Los juegos la primera novela publicada, en 1967, de Avilés Fabila “En Los juegos asistimos a la destrucción de los mitos, de los talentos subdesarrollados y de las actitudes pusilánimes; esta destrucción se lleva a cabo mediante un humorismo salvaje y una estructura novelística original. En esta obra de René Avilés se reconoce la malicia y el manejo de las armas literarias que sepultan la etiqueta de obra primeriza y que la imponen como novela abierta, valiente y necesaria para sanear la atmósfera que padecemos. Por su objetividad es un libro amargo, no obstante su humorismo”.
El 15 de septiembre de 1985 Avilés Fabila, que en ese momento era Director General de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, funda y dirige el suplemento dominical El Buho en el periódico Excélsior, publicación que reflejaba el espíritu crítico, congruente y sin ambages, propio de René, haciendo convivir la política con el discurso cultural de izquierda, lo cual como todos sabemos provocó, y permítanme usar para esto un eufemismo, inconvenientes con políticos, artistas e intelectuales que produjeron que en enero de 1999 llegara a su fin el suplemento, a lo que David Gutiérrez Fuentes y Dafne Borrás Pineda denominaron ¿Porqué voló el Búho?”.
El espíritu rebelde, creativo, propositivo, de genuino compromiso social y político de René lo lleva a crear la revista Universo de El Búho cuyo primer número aparece el 15 de noviembre de 1999, publicación en la que a lo largo de casi 11 años y 118 ediciones, conviven la cultura, la política, la crítica, el humor y la reflexión, construyendo un espacio en el que la pluralidad y la diversidad encuentran campo propicio para la expresión.
A René lo define también su bendita obsesión en torno a la difusión de la cultura, lo cual reitera por enésima ocasión en el número 118 de El Búho al conminar al lector a promover la lectura a toda costa.
En Septiembre de 2003 nuestro querido René, siempre de la mano solidaria de su inseparable Rosario, da a luz la Fundación René Avilés Fabila cuyos iniciadores Rosario Casco, Iris Santacruz, Carlos Bracho, Dionicio Morales, Betty Luisa Zanolli, David Gutiérrez Fuentes y Felipe Gallardo Mora comparten, junto con los personajes que conforman el patronato de esta Asociación Civil, el objetivo de difundir e impulsar la cultura en nuestro país, esto a través de cursos; conferencias; mesas redondas; talleres; seminarios; edición de libros, revistas y catálogos; becas a jóvenes escritores; concursos de literatura y pintura así como exposiciones de artes plásticas, todo ello con la captación de donativos, económicos y en especie de la sociedad, así como la participación del patrimonio personal de René.
La mano e intelecto del escritor y periodista construía, quizás sin darse cuenta, un capítulo del libro de su propia historia que lo llevaría irremediablemente a encontrarse con un mundo que reclamaba su presencia y que, hasta el día de hoy, lo tiene atrapado en el intrincado laberinto de las aulas, la academia.
Es así que el 1 de mayo de 1975, la Universidad Autónoma Metropolitana, tiene un afortunado encuentro con Avilés Fabila, quien inicia un largo camino en el ámbito de la docencia, en donde su aportación como creador, intelectual y periodista es invaluable en la formación de 61 generaciones de comunicólogos.
La labor docente de nuestro homenajeado, no se circunscribe a la siempre loable transmisión del conocimiento, aunado a ello ha formado en su ya larga trayectoria académica a numerosos profesionistas con una visión crítica del entorno, que las más de las veces se maquilla, bajo la mirada escrutadora, punzante, irónica y a la vez cargada de un mordaz humorismo, que despeja el empañado cristal que refracta la percepción de aquello y aquellos que nos rodean.
En el 2009 la Universidad Autónoma Metropolitana otorgó, por unanimidad, a René Avilés el nombramiento de profesor distinguido, primer profesor / investigador y creador, de la carrera de comunicación social que recibe tal distinción.
El pasado 28 de abril René Avilés dicta una conferencia magistral ante la comunidad universitaria, en la que hace una justa y argumentada defensa de la creación artística frente al paradigma de la investigación científica, en la que afirma “el arte también se investiga”, dejando claro con esta reflexión la importancia de la creación artística como una de las tareas sustantivas de la Universidad, la difusión de la cultura, de la mano de la docencia y la investigación.
Son muchos los homenajes que René ha recibido en los últimos meses con motivo de sus 70 años de fructífera vida y 50 de inagotable creatividad como escritor, cada uno de ellos, como el que hoy celebramos, refleja el reconocimiento, ganado a pulso, de diversos sectores culturales, sociales, académicos y políticos, como el celebrado el pasado 7 de mayo en el que recibió de manos de la Presidenta Municipal de Puebla la copia de la Cédula Real de la fundación de la ciudad de Puebla de los Ángeles, que le confirió con esto el carácter de ciudadano distinguido de la ciudad.
Es así que René es homenajeado permanentemente con el reconocimiento, de propios y extraños, de cualidades que hoy día no es fácil encontrar, y que son estructuras del caleidoscopio que conforma la personalidad de Avilés Fabila: generosidad, lealtad, congruencia, solidaridad, compromiso, y el culto al patrimonio, quizás el más importante, que el ser humano construye a lo largo de su vida: la amistad.
Lo anterior lo confirma la generosidad y lealtad que René brinda a quienes le rodean, ejemplo de ello, y sólo uno entre muchos más, y lo expreso con la autorización de Rosalía Winocur, es que en momentos difíciles como los que atraviesa Marcos Winocur historiador, periodista y colaborador de El Búho, siempre encuentra en René Avilés, no sólo el espacio para continuar desarrollando su actividad intelectual, sino también el encuentro con el amigo que tiende la mano en los momentos que más se necesita.
Quisiera terminar estas palabras con un pensamiento de Bertolt Brecht que encaja perfectamente en lo que ha sido la vida y trayectoria profesional y personal de René Avilés Fabila.
Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay otros que luchan un año y son mejores; hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero están los que luchan toda la vida y esos son imprescindibles.
Gracias René.
Gracias Instituto Italiano de Cultura.
Gracias a todos.