Las cuatro novelas cortas de Lejos del Edén, la Tierra, de la cosecha de René Avilés Fabila, tienen en común -como se afirma en la contraportada- “la soledad y la frustración”. En la primera, “Emma”, la protagonista, anhela contraer matrimonio con el hombre que ama y esto a él lo decepciona profundamente. En “Regreso a casa”, otro hombre no aprecia que una mujer solitaria se le entregue gozosa y libremente, y pretende pagarle, como si ella fuera una ramera. Estos dos relatos demuestran en forma insuperable el machismo de algunos mexicanos: jamás contemplan, en las relaciones sexuales, otro punto de vista que no sea el suyo, el masculino; y son absolutamente incapaces de entender a la mujer, cualesquiera que sean las actitudes que ella adopte. Los otros dos relatos de este libro son netamente, fantásticos: “Dentro de la piel del lobo” magnífica versión de licantropía y “Miriam”, muy bien logrado, con el recurso del fantasma y otra vez el motivo de la mujer utilizada por el hombre.
En Fantasías en carrusel”, RAF reproduce tres volúmenes anteriores, casi en su totalidad: Alegorías, Hacia el fin del mundo y La desaparición de Hollywood. Respecto al cuento de este mismo título, hice notar en su oportunidad que recuerda fielmente “El prado”, de Ray Bradbury: el mismo escenario abandonado de la meca del cine; también un viejo guardián como protagonista y, asimismo, alguien que pretende destruir (o comprar para destruirlo) ese escenario. Bradbury imprime un sentido positivo a su composición solidaridad surgida de la cercanía de los seres humanos, en tanto que Avilés Fabila le da un sesgo pesimista. No en este caso, y si en otros como el de “Judas Superstar”, el autor expresa claramente la influencia -o coincidencia- con otros escritores.
Hay cuentos nuevos, esto es, no publicados antes, en Fantasías... difíciles de ser localizados en virtud de su distribución por asuntos que los entrevera con los ya conocidos. Me detuve en el apartado que lleva el rubro “En torno a la divinidad” y me parece que es nuevo “El misterio de las pinturas rupestres”, un cuento en el que la imaginación desempeña un papel importante, y que como corolario tiene el de echar en falta mucho por descubrir en torno a las leyendas religiosas y el de sospechar que esos descubrimientos probarían la falsedad de muchos milagros. Otros cuentos nuevos son “El Gordo y el Flaco” y “El primer show de la noche”, sátiras demasiado directas contra la crueldad del género humano. “La metamorfosis” (parodia de western), “Fiat Lux” (fantasía redonda) y “Les heros sont fatigués” (sátira fina) comparten la tónica del escarnio sistemático que, fiel a sus convicciones, Avilés Fabila endereza contra los gobernantes de México.
Los oficios perdidos (110 páginas, UNAM, México, 1983) es el libro más reciente de René Avilés Fabila y conserva, en términos generales, la forma, el contenido y aun la temática anteriores, Las primeras prosas que, en conjunto, dan titulo al volumen, son ciertamente ingeniosas, aunque las conversiones resultan un poco obvias: los usureros transformados en banqueros; los bufones, en payasos.: los verdugos, en integrantes de ‘gorilatos’. De la desaparición de algunos oficios había sin duda en futuro porque afirma que ya no existen los afiladores, los ropavejeros y los guajoloteros. Respecto a la brujería, cree que la única válida es (o será) la negra: y en lo que atañe a las musas, cree que dejarán -o han dejado ya- de existir para dar paso a la disciplina y al rigor.
Aparecen enseguida en este volumen composiciones breves que apuntan al cuento corto, al aforismo y/o que en algunos casos pueden ser considerados como netos materiales literarios, en el sentido de que constituyen una especia de protoforma que amerita ser desarrollada ulteriormente. Son buenos cuentos cortos “Psiquiátricas” por su técnica de escamoteo y ‘‘Megalópolis” porque es fantástico-hiperbólico neto.
“Las variaciones sobre la inmortalidad” me dieron la impresión de ser evidentes aforismos. Las tres composiciones sobre el “Crimen perfecto” y El…casi perfecto” podrían ser argumentos para obras policiacas. “Literarias” me parece, asimismo, un proyecto de cuento. “La burbuja de aire” es un relato redondo que aprovecha -y así honradamente lo hace saber el autor- una idea de Gorki para ‘materializar’ una frase hecha: “llegar muy alto”. De las tres “Cinematográficas”, la I y la III semejan argumentos y la II es un comentario.
Vienen después tres excelentes relatos: “Cita telefónica” ofrece el final sorpresivo típico de la técnica de escamoteo. Llamo así el procedimiento que consiste en ocultar adrede una circunstancia capital en la narración -como en este caso la identidad de uno de los personajes- y revelarla en el desenlace. Es una técnica preferida por bastantes cuentistas mexicanos. “Navidad en el espacio” ostenta rasgos de ficción científica; pero es más imaginativo que fantástico y desarrolla un asunto horripilante que no menciono para no arruinar el impacto que producirá en los lectores. “Materialismo dialéctico Almas en pena” es una buena y nueva versión de un asunto fantástico ya clásico.
“Sangre y arena” es un símil puesto en marcha. “Las escobas” puede ser mirado como un articulo comprimido o como una definición alargada. “Televisiva”, como un posible argumento, lo mismo que “El juicio”. ‘Precocidad y genio” es un comentario un poco cruel hacia el ser humano común y corriente. “El Marthikoras” y “Los Nisnas” podrían aumentar el apartado de Mitológicas en “Fantasías en carrusel”, aunque estén tomando de Flaubert como el autor indica. Cierra el libro un relato: “El banquete de Ulises”, en el que Avilés Fabila enfatiza un rasgo de La Odisea y lo usa para desenvolver el mismo asunto de “Navidad en el espacio”.
* Publicado en el periódico Excélsior en 1982.